Oriente MedioKeiko Fujimori- ex primera dama y excongresista- ha logrado pasar a segunda vuelta por cuarta vez en los últimos 15 años. En las tres veces anteriores perdió el balotaje, primero contra Ollanta Humala, luego con Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y, por último, con Pedro Castillo. Frente a este último, denunció públicamente un “fraude en mesa” que no pudo demostrar.
Keiko Fujimori- ex primera dama y excongresista- ha logrado pasar a segunda vuelta por cuarta vez en los últimos 15 años. En las tres veces anteriores perdió el balotaje, primero contra Ollanta Humala, luego con Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y, por último, con Pedro Castillo. Frente a este último, denunció públicamente un “fraude en mesa” que no pudo demostrar.
El analista político Enrique Castillo consideró que el principal factor que lleva a Fujimori Higuchi a la segunda vuelta “es el mismo” de las pasadas tres elecciones generales: “el voto duro del fujimorismo, y la estructura partidaria de Fuerza Popular, “que es de las más fuertes del país”. No obstante, remarcó que la agrupación naranja estaría en una situación distinta si no hubiera un Fujimori en sus filas.
En comunicación con El Comercio, Castillo afirmó que lo más complicado para la candidata fujimorista de cara a la segunda vuelta será enfrentar el pasivo que representa la actuación de Fuerza Popular en el Congreso desde el 2016.
“El antifujimorismo es, de todas maneras, un elemento que está presente en la política peruana. Pero más que un antifujimorismo, hoy lo que hay es un antikeikismo, que dependiendo de quién pase con Keiko Fujimori se activará [o no]. Posibilidades de que ella pueda ganar existen, pero van a subir o bajar dependiendo de quién sea su contrincante”, explicó.
También subrayó que la oposición a Fujimori ya no solo es contra ella, sino contra aquellos partidos a los que un sector de ciudadanos denomina como “el pacto mafioso”.
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Castillo opinó que el 50% de los votantes ya no recuerda el golpe de Estado de Fujimori ni a Vladimiro Montesinos. Agregó que el antifujimorismo ha mutado “y se mantiene intenso a partir de la actuación de Fuerza Popular en el Parlamento y la participación [en la sombra] de Keiko Fujimori en los gobiernos recientes”.
Además, indicó que la promesa de la candidata presidencial de devolverle el orden al país en la seguridad, en la estabilidad política y en la economía no le alcanza para superar el balotaje.
“No creo que le sea suficiente [la promesa] de poner orden. Para la segunda vuelta, ella necesita captar a parte del 80% que no ha votado por ella y debe considerar que hay un voto de centro y de la izquierda. Va a tener que buscar un mensaje que si bien busque el orden que a la vez tienda la mano a los otros grupos. Ella le tendió la mano a Rafael López Aliaga, pero no le basta para ganar”, acotó.
La inestabilidad de su principal adversario
A su turno, el analista político Gonzalo Banda sostuvo que en una campaña donde se buscó “afianzar identidades políticas negativas”, Fujimori Higuchi “ha sido una profesional de la política” y este ha sido un factor diferencial sobre sus adversarios.
Banda dijo que a diferencia de las elecciones de 2011 y 2016, la candidata presidencial evitó cuestionar o realizar autocríticas sobre el gobierno de su padre, sino más bien en esta contienda se le ha visto “más beligerante” en la defensa de un supuesto legado de Alberto Fujimori. Agregó que, en los últimos años, Fuerza Popular ha intentado construir una narrativa de reivindicación de su decenio.
“Va pasando el tiempo y todos los movimientos anti, como pasó [con los que se oponían] a Odría, todos los movimientos que surgieron en contra de presidentes van desapareciendo poco a poco de la escena pública”, expresó.
Banda, además, remarcó que Fujimori Higuchi “contaba con la inestabilidad emocional” de Rafael López Aliaga, candidato presidencial de Renovación Popular.
“No es un líder carismático, que se deje asesorar, es un caos y ataca a diestra y siniestra. López Aliaga no iba a tener ni la disciplina ni la constancia para aguantar una campaña tan larga, menos siendo el puntero”, complementó.
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En diálogo con El Comercio, indicó que la línea de crecimiento del voto de Keiko Fujimori “fue pequeña, pero continua”.
“Su votante no estaba convencido de ella, porque considera que puede perder la elección. Pero como se ha ido dando la campaña, tenía sentido que la apoyen porque el otro [López Aliaga] era inestable y confrontacional, muy amateur, que ha caído en provocaciones fáciles. Keiko Fujimori podría tener una mejor votación a la que tuvo en la primera vuelta de 2021”, explicó.
El analista político argumentó que el mensaje de “poner orden” en un país donde hay crimen organizado y violencia “ha calado en parte del electorado joven”, que no tiene “el recuerdo traumático de la dictadura de Fujimori” en la década de 1990.
Banda sostuvo que, de cara a la segunda vuelta, la principal debilidad de la candidata de Fuerza Popular es lo que dijo Jorge Nieto, postulante del Partido del Buen Gobierno, en el sentido de que ella gobernó el país desde el Congreso.
“Al único ataque que responde Keiko Fujimori en los debates es a ese, la verdadera crítica [ahora] no es tanto a la revisión del gobierno de su padre, sino a que en teoría ella operó en la sombre desde el gobierno de PPK hasta aquí. El antifujimorismo es ahora antikeikismo. Va a ser un camino muy difícil para ella, porque se le asocia al Congreso, a los 73 congresistas fujimoristas, a las leyes procrimen, ese es su punto débil. El que pase con ella a segunda vuelta tiene un arsenal de armas para utilizar en su contra”, manifestó.
A su favor, agregó, está la decisión del suspendido fiscal José Domingo Pérez de asumir la defensa legal de Castillo.
“Le da un argumento a Keiko Fujimori para que diga, ‘se los dije, él era un operador político y no legal’, la decisión de Pérez abre una puerta de victimización que el fujimorismo no tenía”, concluyó.
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Los cuatro hitos de su campaña
1. El “casa a casa”
A diferencia de su principal adversario por el voto de la derecha [Rafael López Aliaga], Fujimori Higuchi enfocó el inicio de su campaña en Lima. En enero, tuvo dos viajes al interior: Ica y Ucayali. El resto de sus actividades, la mayoría sin convocar a los medios de comunicación, fueron en la capital y en el Callao.
La excongresista se reunió con los vecinos de San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador, Independencia, Ate, El Agustino, Ancón, San Martín de Porres y San Juan de Miraflores, entre otros. En estas actividades la acompañaron, en diferentes momentos, Luz Salgado, expresidenta del Congreso; Jaime Yoshiyama, exministro de la Presidencia, y otros rostros de su partido, entre ellos algunos candidatos al Senado y cámara de diputados.

Fujimori Higuchi denominó estos encuentros como la ruta casa por casa, donde le pide a los ciudadanos que le cuenten sus problemas, el principal, el desborde de la delincuencia y el crimen organizado.
La candidata presidencial también posicionó la idea de que el país necesita recuperar el orden.
En febrero, la dinámica de la campaña fujimorista cambió y empezaron los mítines y los recorridos con mayor presencia en las regiones, sobre todo en el norte y el oriente. Las actividades proselitistas de Fujimori en el sur fueron en espacios cerrados y controlados. Esto debido al rechazo a su postulación en esta zona.
2. El punto de quiebre: la elección de Balcázar
Hasta mediados de febrero, la candidatura de López Aliaga estaba con tendencia al alza, mientras que Fujimori Higuchi mantenía el segundo lugar. La censura de José Jerí por el llamado “chifagate”, promovida por Renovación Popular, y la posterior elección del perulibrista José María Balcázar como nuevo presidente fue utilizada por la excongresista para responsabilizar de la nueva crisis al exalcalde de Lima.
“Es un día muy triste para el país. Han permitido que la izquierda radical vuelva a gobernar […] “Todos sabemos quiénes son los irresponsables que nos han empujado al caos, con López Aliaga a la cabeza. Lo advertimos. El caos es más grande que antes. Nunca debieron abrir esta puerta”, escribió Fujimori Higuchi en su cuenta de X tras la nominación de Balcázar.

La postulante presidencial remarcó que su agrupación no solo defenderá la Constitución y la libertad, sino que también le haría frente “a los partidos improvisados y a las ambiciones de poder sin límites que han puesto al país en esta situación”.
“El Perú no quiere caos, quiere orden. En Fuerza Popular tenemos 20 congresistas. Lamentamos que Rafael López Aliaga de Renovación Popular se haya aliado con la izquierda y los caviares y se haya producido la censura del presidente José Jerí”, subrayó.
Tras estos señalamientos, la intención de voto del exalcalde de Lima comenzó a descender y Fujimori inició un lento crecimiento que la afianzó en el primer puesto.
3. “Están rehabilitados”
A inicios de marzo, Fujimori Higuchi intentó justificar la presencia de candidatos al Senado y cámara de diputados en su partido que tienen sentencias.
“Todas las personas que han sido inscritas dentro de nuestro partido, y que hoy son candidatos, están rehabilitados a tal punto que el Jurado Nacional de Elecciones los ha validado como candidatos”, manifestó en Canal N.
Según informó el programa “Cuarto Poder”, Fuerza Popular tiene en sus listas a 28 postulantes con condenas firmes por distintos delitos. Uno de ellos es Américo Orosco, candidato a diputado en Madre de Dios. Él fue sentenciado por homicidio calificado en grado de tentativa por haber disparado en contra de un hombre.
En una entrevista con El Comercio, Fujimori refirió que a estos candidatos le han abierto procesos disciplinarios al interior de su partido. Pero, hasta el cierre de esta nota, no se conoce los resultados de estos.
4. Una rama de olivo en el debate
Durante la segunda ronda de debates, Fujimori Higuchi evitó cuestionar a López Aliaga y le ofreció una rama de olivo, que el exalcalde limeño rechazó.
“Quiero enviarle un mensaje a Rafael, he visto como en las últimas semanas me ha atacado, pero no he venido a pelear con usted, los enemigos están allá, yo no le haré el juego a la izquierda. La mayoría de los peruanos quieren que usted [López Aliaga] y yo vayamos a segunda vuelta, le deseo suerte”, expresó en ese momento.
No obstante, el empresario no tomó el ofrecimiento de un alto el fuego y cuestionó a Fujimori, al recordarle que Fuerza Popular en el 2016 tuvo “una mayoría absoluta” en el Congreso, a través de la cual pudo realizar reformas que el país necesitaba y “no tener la porquería de gobierno que tenemos ahora”.
“He visto todos tus insultos, Rafael, no voy a pisar el palito”, respondió la excongresista para luego continuar con su exposición sobre educación.

Una vez concluido el debate, en una entrevista a Latina Noticias, López Aliaga calificó como “el abrazo de la osa” el hecho de que Fujimori Higuchi haya dicho que la ciudadanía los quiere a ambos en segunda vuelta.
“No hay que ser ingenuos en política. El abrazo de la osa, te mata. No estoy de acuerdo que una persona que tuvo mayoría en el Congreso, [que tenía] el mismo plan de gobierno de PPK y que no se puso de acuerdo [con él] por piconería”, subrayó.
Una mochila propia
A diferencia de sus primeras elecciones, de la 2011 y 2016, donde su principal pasivo era el gobierno de su padre, el hoy fallecido expresidente Alberto Fujimori, que estuvo marcado por el autogolpe del 5 de abril de 1992, la violación a los derechos humanos en manos del Grupo Colina y los actos de corrupción (evidenciados en los ‘vladivideos´), esta vez, la candidata de Fuerza Popular carga con cuestionamientos propios.
Fujimori Higuchi es criticada por sus adversarios y opositores, como quedó registrado en los últimos debates del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), por haber avasallado al gobierno de PPK, cuando su agrupación tenía 73 congresistas. Fuerza Popular promovió la primera moción de vacancia contra el economista y respaldó el segundo pedido de destitución, que derivó en su renuncia.
En el 2021, en una entrevista a El Comercio, reconoció que la actitud de Fuerza Popular fue “confrontacional” con la administración de PPK “[…] Se le dieron las facultades que solicitaron y las leyes de presupuesto. Pero sí, también reconozco que la bancada fue muy agresiva verbalmente en algunos tramos del gobierno del señor Kuczynski”, dijo entonces.
La exparlamentaria también es cuestionada por el respaldo que dio su bancada a los gobiernos de Dina Boluarte y José Jerí, tras la caída de Castillo Terrones.

Fuerza Popular se opuso a ocho mociones de vacancia contra Boluarte por diferentes hechos: las muertes en las protestas, el Rolexgate, las cirugías, el presunto uso del cofre a favor del prófugo Vladimir Cerrón, entre otras. Y en octubre último, cuando restaban, seis meses para las elecciones generales, el fujimorismo sí respaldó la destitución de la abogada, tras el atentado a la orquesta de cumbia Agua Marina.
“Lo que recuerdo es que Fuerza Popular pidió el adelanto de elecciones en dos oportunidades y votamos a favor [...] Hemos tratado de sostener al expresidente Jerí, no en defensa de él, sino porque creíamos que era importante que se sostenga ese gobierno hasta el momento de las elecciones”, refirió Fujimori en una reciente entrevista con este Diario.
Otro pasivo con el que carga el fujimorismo es su respaldo a las leyes, que un sector de transportistas y la sociedad civil han calificado como “procrimen”, una ellas fue la que modificó el concepto de crimen organizado y que excluyó de la figura a más de 50 delitos, entre ellos minería ilegal, trata de personas y los relacionados a corrupción de funcionarios.
Al respecto, la candidata presidencial señaló que ella no cree “en esa narrativa de las leyes procrimen”.
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Fujimori Higuchi llega a estas elecciones sin la mochila del proceso por el llamado Caso Cocteles (aportes de Odebrecht y otras empresas). El Tribunal Constitucional ordenó la nulidad del juicio oral en su contra y otros, al sostener que los hechos imputados por el hoy suspendido fiscal José Domingo Pérez, del extinto equipo especial Lava Jato del Ministerio Público, no eran delito durante las campañas presidenciales de 2011 y 2016.
Este archivo, le permitió a la postulante traer de vuelta a su círculo de confianza a tres personajes que eran su coprocesados.
Dos de ellos son José Chlimper, exministro de Agricultura, ex director del Banco Central de Reserva (BCR) y ex secretario general de Fuerza Popular; y Jaime Yoshiyama, exministro de la Presidencia. Ambos tienen el rol de consejeros de Fujimori Higuchi, de acuerdo con fuentes de El Comercio.
La otra persona que regresó al círculo de confianza de Fujimori Higuchi ha sido Carmela Paucará, secretaria de Organización y candidata a diputada del partido naranja en Piura.
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