A Kenji Fujimori se le cuestiona por la publicación de un artículo de opinión en una revista y de varios tuits. (Foto: Archivo El Comercio)
A Kenji Fujimori se le cuestiona por la publicación de un artículo de opinión en una revista y de varios tuits. (Foto: Archivo El Comercio)

ha sido citado para este jueves a las 12:30 p.m. al local partidario de Fuerza Popular, en el Centro de Lima, a fin de que dé sus descargos en el marco del segundo proceso disciplinario iniciado en su contra al interior de su bancada.

Al legislador se le imputan seis presuntas infracciones al reglamento interno, referidos a actos contra la unidad, no fraternos y contra los principios y normas del grupo parlamentario. Se le cuestiona principalmente por publicar un artículo de opinión en un semanario, emitir mensajes en Twitter y por haberse cubierto la boca con una cinta en el pleno del Congreso del 14 de setiembre, cuando se debatía una nueva ley contra el transfuguismo planteada por su propia bancada.

Tomando ese escenario en cuenta, ¿cuán sólidos podrían ser los cuestionamientos contra el parlamentario? Fujimori aún prepara su estrategia y, según pudo conocer El Comercio, apuntaría a defender su libertad de expresión. Así, una eventual expulsión de la bancada podría verse como un acto muy forzado.

Para el abogado constitucionalista Aníbal Quiroga, si bien la bancada tiene reglas y Kenji Fujimori no las estaría cumpliendo, criterios técnicos de proporcionalidad entre los hechos imputados y las sanciones contempladas en el reglamento interno no implicarían -a su juicio- una expulsión.

“Sin duda alguna, ha hecho uso de su libertad de expresión. Lo que pasa es que esa libertad de expresión colisiona con los principios de su partido, pero no colisionan tanto como para que lo suspendan por pensar diferente […] A lo mucho, una amonestación verbal o escrita”, consideró Quiroga en diálogo con este Diario, acotando que no ve mayor solidez en los cuestionamientos.

—Lo privado y lo público—
El penalista Carlos Caro comentó que la situación de Kenji Fujimori y su bancada tiene que ver con un conflicto entre las reglas públicas regidas por la Constitución y las privadas, en este caso representadas por el partido político como institución o asociación.

“Desde el punto de vista público, la Constitución dice que los congresistas no están sujetos a mandato imperativo, que no son responsables por sus actos dados en el ejercicio de su función. Por ese lado, Kenji tiene una cobertura”, consideró.

En ese sentido, Caro señaló que las expresiones de Kenji -y por las que se le acusa- son parte de su manifestación política y función congresal, la cual no ha llevado al desorden en un espacio público. Y considerando ello, no se le podría sancionar. “En una ponderación entre las reglas privadas y públicas, el Tribunal Constitucional ha dicho en muchas ocasiones que ninguna entidad privada puede estar ajena a la reglamentación constitucional, por ejemplo en la libertad de expresión o derecho de opinión”, señaló.

Así, la situación de Kenji Fujimori y su bancada está en los linderos comentados por los especialistas. Está por verse, en todo caso, si primará más el criterio técnico en base al reglamento interno o el político, más cercano quizá en este caso a subjetividades y simpatías.