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“Necesitamos una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial”

La administración de justicia es un asunto que puede ser más cotidiano de lo que se cree para la ciudadanía. El catedrático Giovanni Priori invita a mirarla más allá de la Junta Nacional de Justicia.

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El abogado y catedrático universitario Giovanni Priori afirma que el discurso sobre la reforma del sistema de justicia “siempre aparece frente a grandes crisis políticas”. (Foto: Hugo Pérez /GEC)

En una coyuntura en la que el sistema de justicia del país está en debate, conversamos con Giovanni Priori, profesor principal de la Facultad de Derecho de la PUCP y socio del estudio Miranda & Amado, sobre los orígenes del problema y las oportunidades que existen para superarlo.

Estamos entrampados en algo que no necesariamente va a dar resultados muy distintos.
Creo que es un buen momento para replantear seriamente las cosas. Lo de la Junta Nacional de Justicia y este pequeño bache del examen [de conocimientos] es eso: una pequeña fase.

¿Es algo solo de detalles?
No es integral. Todavía es una buena ocasión para repensar todo el sistema de justicia. El sistema de justicia es mucho más que el Poder Judicial, que el Ministerio Público.

¿Hubo algún momento en la historia peruana en que esto se haya afrontado con precisión?
El discurso de la reforma de justicia siempre aparece frente a grandes crisis políticas.

La justicia indesligable de la política…
Cuando San Martín da el estatuto provisional de Huaura –la primera norma que trata de organizar un incipiente sistema de justicia–, promete la independencia de los órganos jurisdiccionales como un postulado de la nueva república. Sin embargo, al poco tiempo él mismo comienza a tener ciertas intervenciones en algunas designaciones de magistrados.

¿Qué tan particular es el caso peruano?
Esto no solamente pasa en el Perú. La independencia es un valor tan sagrado que hay que protegerla de los viejos y los nuevos enemigos. Se proclama originariamente frente al Ejecutivo, pero luego hay que protegerla también del Legislativo. Hoy hay que protegerla de grupos de poder, grupos económicos, redes sociales, prensa.

¿Es ese el problema de la justicia en este país: el afán de muchos actores por influirla?
El principal problema es no comenzar a construir el sistema desde sus bases. Siempre habrá personas que querrán intervenir de alguna u otra manera en el sistema. Tenemos que ser capaces de crear las garantías adecuadas, pero ese no es el único problema.

¿Es el principal? ¿Por dónde se empezaría a solucionarlos?
Comenzaría desde la formación. Con una formación sólida y ética de los abogados, vamos a tener abogados sólida y éticamente formados, y también jueces sólida y éticamente formados.

Es un proceso, sin embargo, que toma mucho tiempo.
El contexto de la Ley Universitaria comenzó un poco con ello. Hay que profundizar mucho más. El problema es tan complejo que uno no puede cogerlo desde un solo frente. Necesitamos con urgencia una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial. En los últimos 25 años hemos cambiado todas nuestras normas, incluyendo la Constitución. Y la Ley Orgánica del Poder Judicial, no.

¿Quién detiene que se forje una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial?
No sé si hay alguien que la detenga. En todo caso, no hay nadie que la empuje. Un gran intento fue el de la Ceriajus [Comisión Especial para la Reforma Integral de la Administración de Justicia, creada en la gestión de Alejandro Toledo, en el 2003].

¿Lo que estamos viendo ahora con la JNJ diría que es solo un parche?
Es insuficiente. Era necesario el cambio, es necesario fortalecer la JNJ, pero con eso no solucionamos los problemas.

Existe la idea de que en el Perú hay un exceso de leyes y poca aplicación.
Deberíamos preocuparnos un poco más en cumplir las que ya tenemos antes de seguir dando nuevas, aun cuando falten algunas.

Esto también me lleva al tema de la especialización de los juzgados.
La especialidad me parece importante hasta cierto punto. Pero ya hemos llegado a un nivel de subespecializaciones como si la realidad fuera tan fácil de ubicar. Y a veces el ciudadano sufre: no sabe ante qué juez acudir.

—Entrar a un juzgado es casi como si te detectaran una enfermedad: muchas veces terminal.
Uno sufre para entrar y luego sufre para salir. Hoy es urgente, por ejemplo, la reforma del proceso civil. Es un proceso largo, formalista, escrito. Lo teníamos por audiencias y en el 2008 hicimos una reforma que volvió al pasado. Es increíble.

Esto mientras en el Código Procesal Penal se iba, más bien, hacia la oralidad.
Esa modificación hacia el pasado fue incomprensible. Hoy en toda Latinoamérica está en la gran apuesta por reformar su proceso civil, en la misma línea de lo que ha pasado en lo penal y en lo laboral.

Hay un debate entre impunidad versus, digamos, excesos.
Lo que se le exige al fiscal como tal no es lo mismo que se le exige al juez. El fiscal es un funcionario parcializado. Su función es ejercer la titularidad de la acción penal para poder buscar que a una persona se la sancione. El juez es otra cosa: se le exige independencia, imparcialidad. Todo poder, incluyendo el jurisdiccional, puede ser ejercido equivocadamente. Los jueces tienen un enorme poder. La contrapartida son las garantías que tienen las partes.

¿Garantías que se están dando?
La Constitución las protege. El propio proceso tiene mecanismos para corregir los eventuales desvíos de poder que se puedan dar.

¿Cuál es su percepción de los jueces y fiscales en el país?
Vuelvo al inicio: los jueces y fiscales son abogados. Los últimos años han sido de muchos cambios. Hemos tenido que luchar contra una educación legal excesivamente formalista. Ese tipo de educación nos condujo a abogados, jueces, fiscales formalistas. Eso en los últimos años está cambiando.

¿Para bien?
Para bien, por influjo de lo que se llama la constitucionalización del derecho, que pone en cuestión esta norma tan al pie de la letra, tan poco razonable.

¿Ese cambio se traduce o se ve en este proceso para la JNJ?
El problema está en que son perfiles diferentes. No hay una consistencia, necesariamente, entre ese perfil y el tipo específico de examen.

¿Qué cree que va a pasar con este proceso?
En su momento he sido crítico del modo como en la Constitución se propuso la formación de la comisión especial [que elegirá a los miembros de la JNJ]. Pero tenemos que mirar hacia adelante. Los requisitos ya están en la Constitución y en la ley. Sobre la base de esos requisitos, se debería definir adecuadamente los perfiles y hacer una evaluación conforme a esos perfiles. En este país hay muchísimas personas con condiciones más que suficientes para integrar esa junta.

Sin embargo, no se animan a postular...
Pero esperemos que terminen de hacerlo.

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