Actualizando a Sendero Luminoso, por Cecilia Valenzuela
Actualizando a Sendero Luminoso, por Cecilia Valenzuela

La madrugada de ayer, una facción de colocó banderas rojas con la hoz y el martillo en color amarillo, en tres distintos lugares de Lima. Aparentemente su objetivo es “combatir y aplastar los planes imperialistas de la APEC”, pero en realidad, la cumbre internacional que se inaugura mañana le sirve a estos terroristas como pretexto para “saludar el futuro nacimiento de la república popular del Perú”.

Junto a las banderas senderistas la policía halló panfletos con propaganda terrorista. A partir del tenor de los libelos, algunos especialistas han identificado la línea de la facción que los redactó; sin embargo, la Dircote no tiene información sobre el número de sus integrantes, no sabe dónde se reúnen y todavía no puede asegurar ni la identidad de sus dirigentes ni su capacidad operativa.

A las 4:45 de la mañana, las unidades policiales que patrullaban la ciudad descubrieron una bandera, de un metro cincuenta por un metro veinte, entre las manzanas A y D de la segunda etapa de la Asociación de Vivienda Monterrey, cerca de las avenidas Tantamayo y Chuquitanta, en San Martín de Porres.

También encontraron otra de características similares en una calle del Cerro Regla, camino a Ventanilla; y una tercera cerca de la avenida Elmer Faucett.

La Región Policial de Lima ha reportado, oficialmente, el hallazgo de una sola bandera. Oficialmente no fueron tres, por eso resulta difícil especificar los lugares donde se hallaron las otras dos.

El mayor José Luis Gil Becerra, antiguo integrante del GEIN, sostiene que el evento fue protagonizado por Proseguir, una de las cuatro facciones que se desprendieron de Sendero Luminoso después de la captura de Abimael Guzmán en 1992.

Proseguir reivindica el ‘pensamiento Gonzalo’, cosa que ya no hace, ni siquiera, el propio Abimael Guzmán y se alimenta del Movimiento Popular Perú. Su discurso es contrario al de las otras tres facciones senderistas existentes: Proseguir se refiere a los seguidores de los Quispe Palomino, la facción armada que presta protección a los narcotraficantes en el Vraem, como unos aventureros. Y utiliza el mismo término cuando habla de los cuatro gatos que sobrevivieron a la captura de alias ‘Artemio’ en el valle del Huallaga en el 2012 y que viven ahora, agazapados, intentando reagruparse en esa parte del monte.

Pero a los del Movadef, y a sus múltiples organizaciones de fachada, los acusa de ser unos viles oportunistas de derecha.

Según el mayor Gil Becerra, Proseguir se quedó en 1992; no ha procesado la captura de su cabecilla, la otrora encarnación del ‘pensamiento Gonzalo’ y la lucha armada.

Lo que ha llamado la atención del especialista ha sido la referencia que hacen los integrantes de esta facción senderista, al reciente proceso que los habría convertido en un “ejército de liberación nacional”. Y al hecho de que planteen una inminente “reestructuración del partido”.

La actual jefatura de la Dircote sabe muy poco de Proseguir; durante el gobierno de Humala esta importantísima dirección policial fue utilizada por Iván Vega y el general Vicente Álvarez como centro de operaciones de sus operativos psicosociales; en el camino, el presupuesto de la gasolina asignada a esa entidad fue a parar a bolsillos privados y sus instalaciones sirvieron para que se creara el Grupo Especial de Inteligencia que ahora la prensa conoce como el escuadrón de la muerte.

El ministro Basombrío debería poner especial atención al momento de designar al nuevo jefe de la Dircote; se requiere de un especialista en inteligencia que tenga una visión estratégica e histórica del fenómeno terrorista.

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