Cinco de CADE, la columna de David Rivera
Cinco de CADE, la columna de David Rivera
David Rivera

Buen . Tuvo de todo. Aquí lo que consideramos más relevante.

1. El panel del jueves, donde participaron integrantes de una comisión que formó Transparencia para definir las reformas políticas e institucionales que debería implementar el próximo gobierno, fue de lo más relevante. ¿Por qué? Felipe Ortiz de Zevallos lo planteó así al auditorio: porque más allá de aspirar a ser una mejor sociedad o mejores ciudadanos, no hacerlas comenzarán a pasarnos la factura, a impactar directamente en el bolsillo de cada uno de todos nosotros. FOZ buscaba así llamar la atención del empresariado sobre lo vital que resultan hoy en día estos dos temas, pues sus implicancias más amplias quedaron claras durante su exposición central. Carolina Trivelli fue quien presentó las 32 medidas elegidas por consenso por los 50 integrantes de dicha comisión y que pertenecían a diversas corrientes ideológicas. Si tuviésemos que simplificar el mensaje, sería que sin reforma política no habrá reforma institucional, sin ambas no mejorará la democracia, y si es así, todo lo que hemos avanzado estará bajo constante amenaza. A pesar de ello, al día siguiente ningún candidato planteó ni por asomo estos temas. Trivelli señaló que, de ser necesario, convocarán a marchas y recolectarán firmas para convocar a una consulta popular. Así de vital.

2. El día previo, Moisés Naím había incidido también en la reforma institucional. Primero nos recordó que en la última década América Latina había logrado sacar de la pobreza a una cantidad de personas nunca antes vista en la historia de la región. Que ese mismo grupo de personas, ahora de clase media emergente, no estaba dispuesta a perder lo avanzado, y que tanto económica como social y políticamente será un reto lograr que así sea y que las calles no se conviertan en espacio de protesta. Para ello, acabada la época de las vacas gordas, resulta indispensable abordar las reformas institucionales. Con una precisión. Que este tipo de cambios son más complejos de lo que parecen, pues implican redistribuir el poder existente en una sociedad. Finalmente, las estructuras están desarrolladas para sostener el statu quo. En el Perú, eso es más que evidente.

3. A diferencia del empresariado, para quienes la reforma pendiente más importante es la laboral, consultado Naím sobre cuáles serían las tres que debería implementar el Perú, respondió: hagan una: la judicial. Y con razón. Esa es la reforma que tendría un impacto sustantivo en la mayor parte de peruanos, que nos ayudaría a construir el sentido de pertenencia a un todo y que podría ayudarnos también a reducir la desigualdad y la informalidad.

4. Después de haber escuchado a Keiko Fujimori en CADE, corroboramos que es la candidata que mejor ha construido una propuesta donde el eje central es acercar el Estado allí donde sigue ausente, o que sea más eficiente donde ya está. Por más paradójico que parezca, una visión del país compartida con el actual gobierno.

5. Quien parece no haber entendido que formamos parte de un todo sigue siendo un sector del empresariado que pretendió que el ministro de Economía no estuviese presente en CADE, y que Humala inaugurara el evento en vez de clausurarlo. Es el mismo sector del empresariado que ha tratado de convencernos de que los privilegios de unos pocos son por el bien de todos. Los mismos que seguirán intentando tumbarse la Ley Universitaria y que no se promulgue la ley que buscará regular a los institutos superiores. Los que han logrado sacar a Daniel Mora de la presidencia de la Comisión de Educación del Congreso. Porque cambiar la institucionalidad implica romper las estructuras del poder establecido. Y en estos momentos se está librando una de esas batallas.

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