"Es muy probable que una polarización se active. Pero no termina de identificarse el eje". (Ilustración: El Comercio)
"Es muy probable que una polarización se active. Pero no termina de identificarse el eje". (Ilustración: El Comercio)
José Carlos Requena

Analista político y socio de la consultora Público

jcrequena@yahoo.com

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Finalmente, se están dando movimientos en las cifras de intención de voto. Si febrero trajo el sorpresivo crecimiento de de Acción Popular (, 10%), la muestra el despegue de Rafael López Aliaga, de Renovación Popular (7,6%), liderando las preferencias en Lima (12,8%) y en el nivel A/B (15,3%).

Pero si algo han mostrado con reiteración los procesos electorales en el Perú, es que en las últimas semanas termina definiéndose todo. De hecho, tomando solo como referente la elección del 2016, recién hacia el 20 de marzo empezó a verse más claramente la foto final que traía.

El 3 de abril del 2016, una semana antes de los comicios, se observaba algo cercano a un triple empate en el segundo puesto entre Pedro Pablo Kuczynski (15%), Alfredo Barnechea (12%) y Verónika Mendoza (12%). Recién en la última semana se vio claramente que Barnechea decae (8%) para dejar el desempate entre Kuczynski y Mendoza (16% y 15%).

En la actual elección, según la encuesta de IEP, ni siquiera el primer lugar parece definitivo. Lescano (11,3%) aparece por primera vez encabezando las preferencias. Pero solo 3,7 puntos porcentuales lo separan de López Aliaga, en quinto lugar.

Las otras tres candidaturas de la lista corta de cinco aparecen prácticamente estancadas (Keiko Fujimori y Verónika Mendoza) o declinantes (Forsyth). Las dos primeras –candidatas en el 2016– tienen margen de crecimiento, sobre todo en las regiones, pero tendrán que competir, respectivamente, con López Aliaga y Lescano, rostros relativamente nuevos para un electorado que valoró esta característica en Forsyth hasta hace solo algunas semanas.

Es muy probable que una polarización se active. Pero no termina de identificarse el eje. ¿Serán los choques políticos de los últimos meses, que llegaron a su clímax en noviembre del 2020, con la vacancia presidencial? ¿Será el modelo económico, que ha sufrido reiteradas embestidas en el último año?

La agenda, además, termina girando más en personalidades que en temas. El caso es más agudo por lo personalizada que es la política peruana. Aprobación o desaprobación de los comportamientos personales de los candidatos terminan siendo más importantes que su posición sobre el déficit fiscal, por nombrar un tema relevante.

En una contienda en que las ligeras ventajas pueden marcar alguna diferencia, no debe descartarse el poder de movilización que algunas redes podrían activar. En este rubro podrían tener alguna ventaja los viejos correligionarios de AP, la siempre activa izquierda, los grupos conservadores (hoy revitalizados por un nuevo actor) y hasta APP, el partido liderado por César Acuña (que en el 2018 ganó cuatro regiones y que –según IEP– comparte el liderazgo en el norte, el segundo conglomerado electoral más importante).

Al cierre de las encuestas del 2016, Alfredo Torres , que se contiene de alguna manera en el último tramo (ONPE: 18,7%). ¿A quién corresponderá y cuándo se dará la arremetida del 2021?

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