¡Eureka! Una idea seria de campaña, por Enrique Pasquel
¡Eureka! Una idea seria de campaña, por Enrique Pasquel
Enrique Pasquel

Entre todos los cuchillazos, los golpes bajos, los insultos, las acusaciones de corrupción y las ofertas populistas de quienes planean candidatear a la presidencia, ayer me topé con una buena noticia: una propuesta de reforma económica seria y concreta. Así es. Aunque usted no lo crea.

En una entrevista publicada por “Semana Económica”, anunció que una medida que promovería de llegar a presidente sería la reducción de impuestos. Concretamente, reducir el IGV un punto al año hasta llegar a 13% y el Impuesto a la Renta a 10%.

Hay tres fuertes razones para bajar los impuestos. La primera, que en la última década el Estado ha más que triplicado el monto recaudado sin que ello haya significado que los servicios que brinda hayan mejorado proporcionalmente. ¿No le parecería injusto, por ejemplo, que la compañía telefónica triplicara sus tarifas pero que las llamadas se sigan cayendo como siempre? Bueno, bajo la misma lógica, ¿por qué sería justo que el Estado recaude más sin que eso se traduzca en, digamos, una reducción de la criminalidad o un mejor servicio de justicia?

La segunda razón para bajar los impuestos es que buena parte de lo que se recauda no se llega a gastar y se queda reposando inútilmente bajo el colchón del Estado. En el 2014 casi 23% del presupuesto nacional para inversiones (adquisición de activos no financieros) simplemente no se ejecutó. En sectores del Gobierno Central, como Educación, Trabajo y Ambiente, la cifra de inejecución llega hasta 35% y 40%.

En gobiernos regionales como Cajamarca, Junín, Ica y Lambayeque los números son muy similares a estos últimos y en Áncash solo se logró gastar alrededor de la mitad del presupuesto para inversión. ¿Por qué el gobierno sigue metiendo la mano a nuestros bolsillos si ni siquiera llega a gastar buena parte del dinero que nos quitó en un primer momento? Mejor haría en dejar estos recursos en manos de los ciudadanos para que ellos satisfagan sus necesidades y, de paso, muevan la economía invirtiendo y consumiendo.

Finalmente, la tercera razón para bajar los impuestos es que, comparativamente con lo que ocurre en otras naciones, en el Perú estos son muy altos. Y los inversionistas, después de todo, ven a los países como productos en la góndola de un supermercado: los contrastan y escogen aquel que les resulte más conveniente.

Los países desarrollados ofrecen condiciones de estabilidad e institucionalidad que nosotros no podemos ofrecer. Si queremos competir con ellos necesariamente tenemos que abaratar las inversiones cobrando menos impuestos. Deberíamos, en ese sentido, tener como anhelo alcanzar tasas impositivas similares a las más bajas del mundo, que en el caso del Impuesto a la Renta llegan a ser la mitad de lo que se cobra en nuestro país y en el caso del IGV hasta menos de la tercera parte.

La propuesta de PPK es potente y me gustaría saber qué ofrece el resto de candidatos al respecto, pues hasta el momento la discusión electoral sigue casi huérfana de ideas audaces y novedosas. Alguna vez escuché que la única diferencia entre la muerte y los impuestos es que la primera no empeora con cada gobierno. A lo mejor y más candidatos se animan a tratar de romper esta lúgubre regla.

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