¿El liderazgo político es consciente de los cambios que empiezan a tomar forma? Por lo pronto, no se identifica una propuesta que promueva el ahorro.. (Foto: Archivo GEC)
¿El liderazgo político es consciente de los cambios que empiezan a tomar forma? Por lo pronto, no se identifica una propuesta que promueva el ahorro.. (Foto: Archivo GEC)
José Carlos Requena

Analista político y socio de la consultora Público

jcrequena@yahoo.com

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La campaña presidencial de segunda vuelta entre y transcurre entre las vaguedades de las propuestas programáticas y dimes y diretes de diverso calibre. La evolución en la intención de voto que muestran las principales encuestas ha ajustado la contienda. Pero resulta apresurado aún declarar un ganador, cuando las elecciones recientes se han definido en los últimos días.

Lo anterior se da un contexto del que, por ratos, las dos candidaturas parecen ajenas. De hecho, las aglomeraciones que causan ambas parecen obviar las recomendaciones de distanciamiento social. A más de un año de iniciada la pandemia, su cotidianidad también parece hacer olvidar los cambios que inevitablemente causa.

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Algo de estas variaciones empiezan ya a verse en otras partes del mundo. Una nota reciente en “The Economist” (25/4/2021) se refiere al tema, indicando que, además de cálculos económicos, hace falta ver la historia. “La situación es tan desconocida que los economistas están recurriendo a la historia para tener una idea de qué esperar”, dice la revista.

¿Qué lecciones brinda el pasado? Según la publicación, pueden identificarse al menos tres cambios importantes. En primer lugar, al persistir la incertidumbre, se da una contracción del gasto y un incremento del ahorro. Segundo, “las crisis alientan a las personas y a las empresas a probar nuevas formas de hacer las cosas”, lo que tiene un fuerte impacto en la economía. Finalmente, surge una agitación política de consecuencias económicas impredecibles.

¿Qué tanto de estos patrones pueden estar ya presentes, de manera incipiente, en la escena local? Más importante, ¿el liderazgo político es consciente de los cambios que empiezan a tomar forma? Por lo pronto, no se identifica una propuesta que promueva el ahorro. Por el contrario, las propuestas en debate (¿cuál debate?) parecen reposar en la idea de que los recursos son infinitos.

Tampoco parece haber propuestas para canalizar la capacidad inventiva que la crisis y la subsecuente recuperación pueden generar. Debido a un entorno poco propicio, el celebrado ánimo emprendedor peruano tiene más de solución ingeniosa a las necesidades que de potencial creativo.

Finalmente, la agitación política estaba instalada ya cuando se inició la pandemia. De hecho, la activación populista que hoy se teme tuvo su activación en el popular mandato de Martín Vizcarra y el demagógico Congreso que generó tras la disolución de setiembre del 2019. Esta ola ha continuado con los resultados de la primera vuelta, que origina presencias perturbadoras en el Parlamento que se instalará en algo más de diez semanas.

Inevitablemente, se ingresará a una dinámica en que varios procesos hoy vistos en economías ricas empezarán a aterrizar en estas latitudes. Ensimismados en discusiones menudas cada vez más desalentadoras, se corre el riesgo de pensar que el Perú estará ajeno a estas corrientes. Pero la realidad, imponente y tangible, gritará y se transformará en una historia conocida.

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