Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Más en Opinión

De nuevo al filo del abismo, la columna de Juan Paredes Castro

Tenemos que exigir hojas de ruta, es decir, pactos y compromisos que nos salven del abismo político, económico y social

¿Viajarás para votar? Mira cuántos días tienes de permiso

¿Viajarás para votar? Mira cuántos días tienes de permiso

Una vez más, como ocurre cada cinco años por este crucial tiempo electoral, el Perú aparece, bajo una espesa niebla de incertidumbre, al filo del abismo político, económico y social.

Su crecimiento económico de 25 años, lejos de abrigar la promesa de reformas serias y viables que lo fortalezcan, enfrenta, de un lado, la inercia perniciosa de más de lo mismo, y, de otro lado, la amenaza de cambios erráticos en sus reglas de juego que podrían acabar debilitándolo, camino al colapso.

El caótico sistema político que acompaña a este crecimiento necesita, al igual que el modelo neoliberal que lo sustenta, de reformas puntuales y fundamentales que no están en el debate electoral, porque quienes compiten por el poder no quieren que nada distraiga su oportunidad de conquistarlo.

Hay un precio de mezquindad e irresponsabilidad que pagar por esto, sin duda. Claro que no lo pagan los partidos ni las candidaturas. Lo paga el país, desde el día siguiente de la primera y segunda vuelta electoral.

Sería una buena noticia, por ejemplo, que el caudal de rechazo que tiene el fujimorismo generara, en la vereda de enfrente, una alternativa estructurada de poder capaz de disputarle, de la A a la Z, el espacio y el liderazgo político nacional. Esta alternativa estructurada de poder podría ser una izquierda democrática moderna, como la de Chile y Uruguay. Verónika Mendoza y Alfredo Barnechea vienen perdiendo día a día la oportunidad de construirla. Prefieren ceder al antifujimorismo, antiaprismo y antineoliberalismo obsesivos, y embarcarse en aventuras populistas que van a requerir de una hoja de ruta ad hoc para graduar los movimientos del elefante de turno en la cristalería.

Verónika Mendoza es el atractivo nuevo rostro de la política peruana, convertido, lamentablemente, en el envase utilitario de una izquierda antiminera y retrógrada. Una ‘bella durmiente’ rodeada de los viejos espinos del oportunismo marxista, pero también de una masa de independientes esperanzados a la que su radicalismo podría ahuyentar. Barnechea, con grandes condiciones para aterrizar la mejor visión del Perú del futuro, pierde tiempo en pretender engancharse con recetas de una ‘sociedad del bienestar’ poco o nada sostenibles. Mendoza y Barnechea están echando por la borda un reclamo popular de lo nuevo solo por insistir en equipajes sectarios y excluyentes.

Sean quienes pasen a la segunda vuelta y sea quien gane en esta, los peruanos, que delegamos poder presidencial y parlamentario, debemos y tenemos que exigir hojas de ruta, es decir, pactos y compromisos civilizados que nos salven, por otros cinco años, del abismo político, económico y social, porque este parece ser nuestro destino cíclico.

La mejor hoja de ruta será quizás, dada la polarización política del país y la futura nueva composición del Congreso, la de admitir, como dice Hugo Neira, que nadie tiene el monopolio de la verdad, que debemos reconocer las razones de nuestros contrincantes y que convivir con nuestras diferencias puede trazar una nueva línea de conducta en la cancha de la política peruana.

MÁS EN POLÍTICA...

Tags Relacionados:

Elecciones 2016

Leer comentarios ()

SubirIr aúltimas noticiasIr a Somos

Mantente siempre informado y disfruta de cientos de beneficios exclusivos del CLUB EL COMERCIO

¡SÉ PARTE DEL CLUB EL COMERCIO!

SUSCRÍBETE AQUÍ
Ir a portada