Quién quiere más a papá, la columna de Cecilia Valenzuela
Quién quiere más a papá, la columna de Cecilia Valenzuela

A partir del acercamiento y la buena disposición demostrada por  como intermediario de su padre, , preso hace diez años en el penal de la Diroes, el presidente Kuczynski ha propuesto, desembozadamente, evaluar la condición de reo interno del ex mandatario. La decisión del gobierno acompaña a la necesidad de lograr un ambiente político que garantice la gobernabilidad del país y la reconstrucción que el Perú necesita y a la que aspira el Ejecutivo.

El sector keikista de Fuerza Popular no ve con buenos ojos una alianza estratégica entre los albertistas y la tecnocracia que sostiene al gobierno de PPK: una tecnocracia reforzada por varios congresistas ppkausas. Pero es quien está más enfadada. Ella, como todo fujimorista de larga data, sabe que una vez en casa, su padre cuestionará sus decisiones con severidad y sin ninguna diplomacia. Y esa situación riñe con sus planes de afiatar su liderazgo y ganar las elecciones del 2021.

Aunque los voceros de la bancada de Fuerza Popular lo nieguen, el liderazgo en esa agrupación ya está en disputa. Más allá de los anhelos de la cúpula que rodea a Keiko, en la que destacan José Chlimper, Úrsula Letona, Pier Figari y Ana Vega, el fujimorismo es una organización familiar y donde manda capitán no manda marinero. Cumpliendo arresto domiciliario Alberto retomará lo suyo, y en todo caso se lo endosará a Kenji a quien considera, políticamente hablando, el más leal y prometedor de sus hijos.

No sabemos si Kenji ha sido sincero cuando ha negado aspiraciones presidenciales. En lo que sí es transparente es en su preocupación por las condiciones de su padre y en su afán porque termine sus días con dignidad y en su compañía.

La distancia disfrazada de discrepancias de concepto que enfrenta, públicamente, a la mayor y al menor de los hermanos Fujimori, es en realidad un problema de origen filial: para Kenji la primera preocupación ha sido y es su padre, para Keiko es y será su futuro político.

No ha sido Kenji y sus convicciones liberales quien ha debilitado la autoridad que Keiko impuso con mucho esfuerzo en el interior del fujimorismo durante dos campañas electorales; ha sido la propia Keiko Fujimori quien se ha socavado haciendo evidente su competencia con su padre, midiendo fuerzas con él y postergando sus necesidades; dejando atrás el objetivo del fujimorismo: sacar a Alberto Fujimori de la cárcel.

Cada vez más fujimoristas añejos se preguntan cuál de los dos hijos está dispuesto, realmente, a sacrificar sus intereses para llevar a su padre a casa, aun bajo la modalidad de un arresto domiciliario.

Como persona y como congresista Kenji ha expresado convicciones modernas y tolerantes; como hijo propone apoyar la gobernabilidad a cambio de que su padre deje la Diroes.

El gobierno ha dejado trascender su disposición de firmar una ley que le permita a Alberto Fujimori terminar de cumplir su pena bajo arresto domiciliario; un importante sector de la opinión pública apoyaría esa decisión. ¿Será la bancada de Fuerza Popular la que se oponga?

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