Relaciones peligrosas, por Fernando Tuesta Soldevilla
Relaciones peligrosas, por Fernando Tuesta Soldevilla

Desde julio, el centro de la política han sido las relaciones entre el Ejecutivo y Legislativo. Esto es importante, pues el tipo de estas relaciones ha marcado mucho nuestra historia. Un caso es cuando el Gobierno ha tenido mayoría absoluta en el Congreso, como fueron los casos de los dos gobiernos de Manuel Prado (1939-1945 y 1956-1962), Fernando Belaunde (1980-1985), Alan García (1985-1990) y Alberto Fujimori (1992-2000). En todos ellos las relaciones Ejecutivo-Legislativo no fueron tensas y la oposición minoritaria ejerció su derecho de control político.

Un segundo caso es cuando el Gobierno careció de mayoría en el Congreso, pero tuvo la bancada más numerosa, como ocurrió con Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016). Las relaciones Ejecutivo-Legislativo fueron más tensas y el Gobierno se vio obligado a establecer acuerdos puntuales con terceras bancadas, al margen de la bancada opositora más numerosa y extrema. La oposición, sin embargo, pudo llegar a componer una mayoría parlamentaria, salvo en el gobierno de García, posibilitando censuras parlamentarias como ocurrió con el ministro Fernando Rospigliosi (2004) y el Gabinete Ana Jara (2015).

Un tercer caso, es cuando el Gobierno carece de mayoría parlamentaria y la oposición de más de un partido construye una mayoría absoluta. Fueron los casos de los gobiernos de José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948), primer gobierno de Fernando Belaunde Terry (1963-1968) y Alberto Fujimori (1990-1992). En todos estos las relaciones Ejecutivo-Legislativo fueron extremadamente tensas y de bloqueos mutuos. Las interpelaciones y censuras parlamentarias crecieron como ocurrió con los censurados ministros Enrique Basombrío (1945), Gabinete Óscar Trelles (1963), Valentín Paniagua (1963), Francisco Miro Quesada Cantuarias (1964), Javier Alva Orlandini (1967) y Rossl Link (1991). En todos estos casos, Bustamante, Belaunde y Fujimori fueron presidentes que se fueron debilitando y el enfrentamiento entre poderes llevó al límite, con el subsiguiente golpe de Estado. La diferencia es que en los dos primeros casos, Bustamante y Belaunde, fueron encabezados por las Fuerzas Armadas y en el tercero fue Alberto Fujimori quien dirigió el golpe de Estado.

Un cuarto y último caso, es el presente, en donde el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski carece de mayoría parlamentaria, su bancada es pequeña y desunida y, a su vez, un solo partido se constituye en mayoría absoluta, como es el caso de Fuerza Popular. Los antecedentes y los hechos ocurridos en estos cinco meses de gobierno, en donde los ministros han ido al Parlamento más de un centenar de veces y se ha interpelado y censurado ya a un ministro, se pueden asemejar al tercer caso, donde la dinámica de enfrentamiento se lleva a niveles altamente peligrosos. A estas alturas, el Ejecutivo se ve debilitado y el Parlamento fortalecido.

No llegar a ese extremo, que está a la vuelta de la esquina, requiere algo más que diálogos y buenos propósitos. y son los responsables de cambiar la historia de ese supuesto designio. Pero esta tarea no es nada fácil, sobre todo, cuando todos han fracasado.

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