"Dos problemas para el candidato que lidera las encuestas: primero, cuando ingresa en el plano de las propuestas, que es lo que ocurrirá cada vez más, no ha salido airoso, y ha mostrado más debilidades que fortalezas. El segundo problema es que su partido, Victoria Nacional no es conocido". (Ilustración: Luis Huaitan / El Comercio)
"Dos problemas para el candidato que lidera las encuestas: primero, cuando ingresa en el plano de las propuestas, que es lo que ocurrirá cada vez más, no ha salido airoso, y ha mostrado más debilidades que fortalezas. El segundo problema es que su partido, Victoria Nacional no es conocido". (Ilustración: Luis Huaitan / El Comercio)
Fernando Tuesta Soldevilla

Profesor de Ciencia Política de la PUCP

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La intención de voto, que muestra , se encuentra estacionaria. Al no haber una oferta electoral que desate entusiasmos, se produce una gran dispersión del voto, que no es buena en la construcción de la representación nacional.

ha frenado su descenso con un 17% de intención de voto que, no siendo alto, es suficiente para al menos doblar a los que le siguen, teniendo la primera opción para pasar a la segunda vuelta. No tiene un alto nivel de rechazo (42%) y posee un favorable clima de opinión (20% a la pregunta “¿Quién cree Ud. que ganará las elecciones?”). Porcentaje que puede impactar sobre los indecisos. Le favorece ser la novedad en la campaña; ser un personaje conocido, sobre todo, por su paso por el fútbol, ser joven y estar ajeno a los grupos políticos que tuvieron responsabilidades en el desastre que ha sido la política peruana en las últimas décadas.

Dos problemas para el candidato que lidera las encuestas: primero, cuando ingresa en el plano de las propuestas, que es lo que ocurrirá cada vez más, no ha salido airoso, y ha mostrado más debilidades que fortalezas. El segundo problema es que su partido, Victoria Nacional no es conocido, no es una marca fuerte. Esto se refleja en la baja intención de voto para el Congreso (4% que pasa a ser 6% si se consideran solo los votos válidos). Una bancada parlamentaria pequeña es un grave problema para cualquiera con pretensiones presidenciales. La sombra del gobierno de PPK está presente.

tiene un voto fiel (8%), pero empequeñecido en relación con el del 2016. Sus seguidores son también activos propagandistas. Tiene un perfil claro y conservador. Puede crecer, pero tiene un techo bajo al tener un 71% que señala que de ninguna manera votaría por ella.

La corriente antifujimorista, que se desató más en el 2016, puede reaparecer si la ven como un peligro. se mantiene expectante (7%), pero ahora ha crecido su rechazo (de 45% a 52%) y la intención de voto parlamentario decreció de 12% a 8%. Puede ser el resultado de percibir al Partido Morado como oficialista.

En el caso de , también con el 7%, ha crecido en el último cuatrimestre, pero lentamente. Sigue teniendo, conjuntamente con Fujimori y Guzmán, la posibilidad de pasar a la segunda vuelta. Pero su rechazo es de casi la mitad de los encuestados, y Juntos por el Perú es poco conocido. Yonhy Lescano ha crecido, pero sobre todo en el sur, y Daniel Urresti se ha estancado, quizá por su paso por el Congreso presente.

Lo que no hay que dejar de observar es el voto al Parlamento en el que, en ese orden, Acción Popular, Partido Morado, Fuerza Popular, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso, Somos Perú (solo si no prospera la tacha contra Vizcarra), Frepap y Victoria Nacional tienen la posibilidad de superar el umbral, con lo que se conformaría un parlamento disperso, como el actual, pero sin el Frente Amplio, UPP y quizá Podemos Perú. Pero falta mucho tiempo para la elección y estamos en el Perú, donde todo puede pasar.

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