Martos tendrá que hilar fino teniendo en cuenta que continúa en el Gabinete el ministro de Educación, Martín Benavides, cuestionado por el fracaso en la compra de tablets para los escolares de las zonas rurales del país. (Foto: Alessandro Currarino / GEC)
Martos tendrá que hilar fino teniendo en cuenta que continúa en el Gabinete el ministro de Educación, Martín Benavides, cuestionado por el fracaso en la compra de tablets para los escolares de las zonas rurales del país. (Foto: Alessandro Currarino / GEC)
Diana Seminario

Analista política

Si algo ha caracterizado la gestión del presidente , es su afán por “pechar” a todo aquel que considera rival. En este espectro ubicamos a exfiscales supremos, congresistas, líderes de partidos políticos vivos y difuntos, profesionales que discrepen con su modo de enfrentar la pandemia, y quien desentone en el coro de alabanzas.

Por eso sorprendió que a las pocas horas de que el primer ministro alcanzara solo 37 votos a favor de la investidura y se viera obligado a renunciar, Vizcarra aceptara sin dudas ni murmuraciones la decisión, aludiendo escuetamente al supuesto “chantaje” de las bancadas interesadas en la salida del ministro de Educación. “No vamos a renunciar a defender los intereses de los peruanos, ni vamos a entrar en negociaciones a espaldas de la ciudadanía. Agradezco a Pedro Cateriano por el servicio prestado al Perú”.

Un agradecimiento formal, cosa muy distinta al gesto con Zeballos. “Vicente Zeballos, […] como yo lo he dicho, va a tener que ser parte del equipo de gobierno hasta que termine el 28 de julio del 2021″. ¿Se nota la diferencia?

Si a Cateriano el Parlamento le negó la confianza el 4 de agosto, Vizcarra le habría puesto luz roja mucho antes. El 22 de julio, apenas una semana después de su nombramiento, en una conferencia de prensa Pedro Cateriano le decía al mandatario: “Creo que usted está, presidente, más a la centroizquierda, o tal vez lo que se llamaba en el pasado la izquierda democrática. No lo veo tampoco como un liberal a ultranza como ahora pretenden algunos”. Así se expresaba el entonces primer ministro de un presidente que ha evitado las definiciones sobre sus convicciones políticas, porque no las tiene.

El círculo cercano de Cateriano se apuró en decir que la razón del contundente rechazo obedeció a la presencia del ministro de Educación, que como exjefe de Sunedu frustró el licenciamiento de Telesup, universidad de José Luna Gálvez de Podemos, bancada que suma 11 votos. El tema Sunedu ha pesado pero no ha sido determinante.

En esa línea, ¿cómo se explica la abstención disciplinada de los 22 miembros de Alianza para el Progreso, de César Acuña? Las universidades de Acuña tienen licenciamiento de Sunedu, y este no oculta su simpatía hacia Martín Vizcarra.

El apuro en “voltear la página” se entiende porque Vizcarra quiere pasar lo más pronto posible el breve episodio de Cateriano y centrarse en las acciones que debe emprender el primer ministro , quien goza de su entera confianza. No en vano Martos mantuvo en sus cargos –como titular de Defensa– a dos de los cuatro amigos “tenistas” del presidente Vizcarra. Uno es asesor y el otro viceministro.

Martos tendrá que hilar fino teniendo en cuenta que continúa en el Gabinete el ministro de Educación, Martín Benavides, cuestionado por el fracaso en la compra de tablets para los escolares de las zonas rurales del país.

Martos no la tiene fácil, si a eso se suma que el presidente del Congreso, Manuel Merino, ha dejado clara su posición de exigir respeto al fuero legislativo.

Si bien la sesión de mañana es de pronóstico reservado, no hay tiempo que perder y el país espera respuestas.

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