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Papa sobre la corrupción: “Es la destrucción de la persona”

El papa Francisco respondió preguntas a periodistas en el avión que tomó para regresar a Roma luego de pasar tres días en el Perú

Papa Francisco

El papa Francisco regresó a Roma luego de realizar una multitudinaria misa en la base Las Palmas, en Surco. (AP)

AP

En el vuelo que llevó al papa Francisco de regreso a Roma tras su gira por Chile y el Perú, el pontífice argentino volvió a referirse a la corrupción como un mal que no tiene vuelta atrás.

Al ser consultado sobre los escándalos de corrupción que han golpeado al Perú, el Papa comentó que este problema se ha generalizado por toda América Latina y no mencionó ningún hecho en específico, aunque sí hablo brevemente de Odebrecht.

"Hoy está de moda hablar de Odebrecht, pero es apenas un botón de muestra", comentó. Para el papa Francisco, la corrupción es un problema presente siempre en los políticos poderosos, en los empresarios que le pagan mal a sus trabajadores y en la ama de casa que explota a sus mucamas.

"Yo al pecado no le tengo miedo, le tengo miedo a la corrupción, que te va viciando el alma y el cuerpo. Un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás. Son como esos pantanos chupadizos que querés volver atrás y te chupa. Es una ciénaga. Es la destrucción de la persona humana", manifestó ante los 75 periodistas que lo acompañaron en el viaje.

Es la misma idea que el Papa defendió en un libro de entrevistas del periodista argentino Hernán Reyes Alcaide que se acaba de publicar hace pocas semanas. Ahí Bergoglio sostiene que la corrupción es casi incurable. “La tesis que planteo es que el problema de la corrupción difícilmente tiene vuelta atrás. Distingo entre pecado y corrupción. El pecador es una persona que conoce límites, que tiene equivocaciones. Tiene conciencia de que se equivoca. En cambio el corrupto pierde esa brújula y vive en otro mundo, del que difícilmente se sale”.

En el vuelo, Francisco dijo la corrupción está en el político poderoso, en el empresario que le paga la mitad del sueldo a sus obreros, en la ama de casa que explota a sus mucamas y hasta en la Iglesia donde siempre ha existido este mal. Ahí mencionó como ejemplo a hombres y mujeres de Iglesia que entraron en este juego como los del Sodalicio, que empezó con el caso de una persona que parecía tener mucha virtud, murió, fue investigado y se descubrió que tenía una doble vida. Claramente se refería a Germán Doig.

Asimismo, recordó que él escribió un pequeño libro llamado “Pecado y corrupción” donde el lema final es: pecador sí, corrupto no.

"Una vez recuerdo una conversación que tuve con una persona, profesional, me decía cómo llevaba la cosa. Joven, tendría 30 años. Él me decía que trataba al personal doméstico de una manera nada noble, mencionaba las cosas que hacía con el personal doméstico. Yo le dije que no puede hacer eso, es pecado. 'Padre', me dice, 'no vamos a comparar a esa gente conmigo. Esa gente está para eso'. Es lo que piensa el tratante sexual, el tratante de trabajo esclavo, los corruptos", relató como anécdota el papa Francisco ante la prensa internacional.

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