Redacción EC

El presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) pidió a los congresistas que "salven la democracia" y rechacen el pedido de vacancia presentado en su contra. También negó haber favorecido a la empresa brasileña Odebrecht o mentido en su relación con esa constructora.

El jefe de Estado se presentó el jueves ante el pleno del Legislativo para defenderse de la moción de vacancia por "incapacidad moral permanente", solicitada por la asesoría financiera que su empresa Westfield Capital dio a Odebrecht entre 2004 y 2007 por un proyecto de irrigación en Perú.

"Pido profundas disculpas y espero que el Parlamento entienda la magnitud del error que pretenden cometer [...], el daño no me lo harán a mí, sino al país", expresó Kuczynski.

El mandatario solicitó a los legisladores que "actúen en consecuencia, pues está en sus manos salvar la democracia o hundirla por mucho tiempo".

"En esta vacancia no se trata de PPK, se trata del futuro de nuestro país, de la República que queremos heredar a nuestros hijos", enfatizó.

Kuczynski reiteró su invocación a los legisladores para que actúen "con sensatez" y les dijo que no se pueden dejar "gobernar por rencillas políticas y afanes personales".

PPK también pidió disculpas porque, según dijo, debió "ser el primero en advertir las dificultades para sanar las heridas, tras la contienda democrática" de 2016, en las que venció por estrecho margen a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.

"No está en juego mi permanencia en el cargo, está en juego la estabilidad democrática, no apoyen una vacancia sin sustento, porque el pueblo no olvida, ni perdona", expresó el mandatario.

"No soy corrupto, no he mentido, jamás he favorecido a ninguna empresa o persona durante mi gestión como ministro de Energía y Minas, de Economía o como Primer Ministro, tampoco lo he hecho desde que soy Presidente", agregó.

PPK reiteró que es propietario de Westfield Capital, dedicada a asesorías financieras desde 1992, y que cuando fue ministro del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) esa compañía era gestionada por su ex socio Gerardo Sepúlveda.

Remarcó que "la norma prohíbe que [un funcionario público] gestione intereses propios o de terceros, pero los dividendos que un empresario recibe por parte de una empresa, son por la propiedad de la misma, no por su gestión".

"Soy un hombre honesto, jamás he recibido un coima o un soborno, que haya torcido mi voluntad. Ni mi empresa ni yo hemos contratado con el gobierno, jamás incurrí en conflicto de intereses", sostuvo.

También insistió en que jamás ha ocultado sus ingresos, por los que ha pagado impuestos, y que son accesibles a las comisiones de investigación del Parlamento y del Ministerio Público.

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