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Los mismos terroristas de siempre, por Diana Seminario

“Si no vemos la amenaza, los dejaremos avanzar y traicionaremos la memoria de nuestros muertos”.

Abimael Guzmán

Los terroristas Abimael Guzmán y Osmán Morote celebran fallo de arresto domiciliario del segundo. (Foto: Rolly Reyna/ El Comercio) 

Archivo El Comercio

Abimael Guzmán y Osmán Morote se abrazan. Un genocida y su socio celebran. Los peruanos de bien se indignan. La impotencia de no poder hacer nada nos abruma. No hay plazo que no se cumpla, dicen algunos. Y el Perú sigue esperando justicia y las heridas continúan abiertas.

No es una pesadilla, más bien es la suma de mezquindades, torpezas y pactos bajo la mesa. Así es la democracia, dicen. La justicia es así.
¿De qué justicia hablamos cuando sus operadores han sido incapaces de advertir lo que se venía? ¿Se venció el plazo máximo de prisión preventiva por el crimen de Tarata y nadie pudo hacer nada para advertirlo? ¿Vamos a aceptar que el presidente del Poder Judicial nos diga que esto merece una autocrítica? ¿Y qué hacemos con su autocrítica, doctor Duberlí Rodríguez? Son demasiadas preguntas sin respuesta.

También están los irresponsables que aplauden la excarcelación de Osmán Morote y Margot Liendo porque consideran que ya no son un peligro. Como si la nefasta lucha armada no se transformara para volver a atacar de diversas formas a una sociedad que aún no se recupera de la tragedia del terrorismo.

Hay quienes creen que justificar el arresto domiciliario de Morote y Liendo es lo políticamente correcto, es la nueva forma de ser contestatario, antifujimorista y antisistema. Pues ellos deberían saber que el Movadef, agrupación fundada por el mismísimo Abimael Guzmán, es ahora el Frente de Unidad y Defensa del Pueblo Peruano (Fudepp). Según un informe de este Diario, otro organismo de fachada senderista es la Asociación de Abogados Democráticos, dedicada a la defensa de terroristas sentenciados. Ahora se hacen llamar Ratio Iuris y se dedican a organizar seminarios en los que critican las condenas a Guzmán y a otros cabecillas senderistas.
Según la misma nota periodística, otra mutación que han tenido es el cambio de nombre de ‘escuelas populares’ por ‘talleres políticos’.

Estamos en una situación de peligro y pareciera que nadie quiere advertirla. Ya lo dijo Marcos Ibazeta en entrevista con “Perú 21”: “Esta situación provocada por el sistema de justicia y por la desatención estatal, en donde todos se pelotean, fortalece a Sendero Luminoso.

Abimael Guzmán prometió sacarlos y lo ha conseguido. Su liderazgo se ha fortalecido. Entonces, no creo que sean tontos de optar por la lucha armada en el corto plazo. No van a aparecer públicamente en eventos o actividades proselitistas, pero van a ser referentes para los nuevos militantes que están captando, porque el Estado no ha satisfecho las expectativas poblacionales, y los estudiantes, desde el 2000, no tenían en los textos escolares nada que condenara a Sendero Luminoso”.Si no vemos la amenaza, los dejaremos avanzar y traicionaremos a nuestros muertos. Memoria sí, para recordar los crímenes de estos sujetos, que no solo no exhiben ni una pizca de arrepentimiento, sino que se reordenan para afinar su estrategia. No seamos ingenuos. El terrorismo tiene varias caras.

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