La cocina está en constante evolución y lo mismo sucede con las propuestas limeñas. En una casona miraflorina, a unos pasos de la Huaca Pucllana, el chef Andrés Orellana encontró un hogar para su restaurante de cocina de autor: La Niña. Hoy, este espacio se convierte en Casa O donde conviven La Niña, el bar de vinos Curador y, su más reciente creación, Cruzas. Una propuesta de sabores clásicos y regionales, un viaje a la memoria y de rescate, donde los insumos (hasta los más humildes) brillan y las recetas están abiertas a nuevas interpretaciones.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: