Se ubica en pleno centro de Cusco, en una de las esquinas que te llevan a la Plaza de Armas, en la calle Suecia, para ser exactos. Se trata de una casona, de propiedad de doña Rosa Augusta Rivero, nada menos que la primera mujer abogada titulada de Cusco, allá por los años 30. En la actualidad, este espacio se llama Florencia y Fortunata, una cafetería de especialidad fundada por Carolina Peralta, una cusqueña de 29 años de edad que desde hace siete años se embarcó en la aventura de visibilizar el trabajo de las mujeres peruanas en el mundo del café.

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