En una ciudad conocida por sus picanterías y su tradición culinaria, Kafi Wasi ha logrado abrir un nuevo capítulo en la historia gastronómica de Arequipa: el del café peruano de especialidad. Desde hace ocho años, el emprendimiento fundado por Diego Cisneros y su esposa se propuso educar al paladar local y demostrar que el café no tiene que ser negro ni amargo para ser bueno. “La gente decía: este café está muy suave, no es tan negro y ahí empezó el reto: enseñar que el café puede tener notas frutales, florales o cítricas”, recuerda el barista.

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