Sergio Roitberg, fundador y CEO de Newlink y autor de “Somos Otros”.
Sergio Roitberg, fundador y CEO de Newlink y autor de “Somos Otros”.
Por Content LAB

La inteligencia artificial está transformando la manera en que trabajamos, pero el cambio va más allá de la tecnología. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, los empleadores esperan que el 39% de las habilidades clave de los trabajadores cambie de aquí a 2030. Entre las capacidades que cobrarán mayor importancia conviven las tecnológicas, como la inteligencia artificial y el big data, con otras humanas como el pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad y el liderazgo.

Este escenario no surgió de un día para otro. La pandemia aceleró los procesos de cambio tecnológico y, al mismo tiempo, puso a las personas y organizaciones frente a una realidad para la que no siempre tenían respuestas. Para Sergio Roitberg, periodista, consultor global, fundador y CEO de , ese proceso dejó una transformación más profunda: no solo cambió el entorno, también cambiamos nosotros.

En su libro “Somos Otros”, Roitberg explora precisamente esa transformación y sus implicancias para la manera en que trabajamos, nos relacionamos y lideramos.

Del target al actor empoderado

Uno de los cambios más profundos de los últimos años ocurrió en la relación entre las personas y las organizaciones. El acceso a más información, canales y comunidades amplió la capacidad de los individuos para participar, opinar e influir. Ya no se trata únicamente de consumidores o empleados: las personas interactúan con las organizaciones desde múltiples roles y espacios.

Este cambio también alcanza al trabajo. La relación con las empresas es menos lineal y exige nuevas formas de conexión. Para Roitberg, ya no basta con comunicar: las organizaciones necesitan construir vínculos con personas que tienen mayor capacidad de decisión y múltiples relaciones activas.

La IA cambia el trabajo, pero también la organización

La inteligencia artificial profundiza esa transformación. Su impacto ya no se limita a automatizar tareas: también está modificando la manera en que las personas procesan información, resuelven problemas y realizan trabajo cognitivo. En su Work Trend Index 2026, Microsoft analizó señales de productividad de Microsoft 365 y encuestó a 20.000 trabajadores que utilizan IA en 10 países. Uno de sus hallazgos apunta directamente al desafío organizacional: factores como la cultura, el apoyo de los managers y las prácticas de talento están asociados con más del doble del impacto reportado de la IA que los factores individuales.

Rodrigo Zúñiga (Director de Newlink Perú), Sergio Roitberg (President & CEO Global de Newlink) y Carolina Castilla-Rubio (Managing Partner de Newlink Perú).
Rodrigo Zúñiga (Director de Newlink Perú), Sergio Roitberg (President & CEO Global de Newlink) y Carolina Castilla-Rubio (Managing Partner de Newlink Perú).

El dato ayuda a explicar por qué incorporar tecnología no garantiza, por sí solo, una transformación. La adopción también depende de cómo se reorganiza el trabajo, qué incentivos existen y qué espacio tienen las personas para experimentar y aprender.

En ese contexto, habilidades como la colaboración, la escucha, el criterio y la capacidad de adaptación adquieren un nuevo peso. El liderazgo tampoco desaparece: cambia su función. Las decisiones complejas requieren incorporar distintas perspectivas y construir capacidades colectivas para responder a escenarios que todavía no tienen una respuesta definida.

Adaptarse en la era del unknown

La velocidad del cambio plantea otro desafío: no todo puede anticiparse. La pandemia mostró precisamente los límites de la planificación frente a un escenario desconocido. Para Roitberg, esa experiencia dio paso a lo que denomina la “era del unknown”, en la que las organizaciones necesitan desarrollar capacidad de adaptación más que intentar recuperar certezas.

Eso implica pasar de organizaciones que solo planifican a organizaciones capaces de observar, interpretar, decidir, actuar, aprender y ajustar. También supone reconocer que la transformación tecnológica tiene una dimensión humana: cambiar comportamientos, incentivos y formas de trabajo requiere tiempo y participación.

Por eso, una de las preguntas que Roitberg propone para los líderes es: “¿Qué organización queremos ser ahora que existe la inteligencia artificial?” La respuesta no pasa únicamente por dónde incorporar una herramienta, sino por qué capacidades necesita desarrollar la organización para seguir siendo relevante en un entorno donde la tecnología, las personas y sus relaciones continúan cambiando.

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