Por Gabriela Delgado

Hagamos una película: Que la historia se desarrolle en una realidad de inteligencia artificial y que cuente con el impulso amplificador de las redes sociales. Sumemos una buena dosis de morbo, otro tanto de amarillismo y que los protagonistas sean figuras públicas, o mejor aún, miembros de la realeza británica, herederos de la corona: Kate Middleton y el príncipe William. Sí, sí, los descendientes de Diana de Gales, aquella princesa que murió en 1997 producto de una persecución desmedida de un grupo de paparazzis.

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