Empezar la jornada con energía sostenida está estrechamente relacionado con la calidad de la alimentación, especialmente con el consumo de frutas y verduras ricas en nutrientes esenciales. Entre ellas, existe una fruta que ha captado la atención de diversos estudios por su elevado contenido de antioxidantes y sus posibles efectos positivos en el organismo. Investigaciones recientes destacan que sus propiedades nutricionales no solo contribuyen a mejorar la sensación de bienestar general, sino que también podrían influir en la calidad del sueño, apoyar el control del peso e incluso aportar beneficios en etapas específicas como el embarazo. Su origen, formas de consumo y la manera de aprovechar al máximo sus componentes han sido analizados por especialistas, que subrayan su valor dentro de una dieta equilibrada. A continuación, te contamos cuál es y todos sus beneficios para la salud.
La fruta en cuestión pertenece a la familia de las actinidiáceas y destaca por ser una de las que mayor concentración de vitamina C aporta, incluso por encima de la naranja. De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición, su origen se sitúa hace miles de años en China, donde crecía de manera silvestre antes de su posterior expansión a otros continentes.
El mismo organismo la describe como una baya de forma ovalada, recubierta por una piel con pequeñas vellosidades características, rasgo que la hace fácilmente reconocible dentro del grupo de frutas de alto valor nutricional.
El kiwi, además de su reconocido aporte nutricional, también cumple una función antioxidante en el organismo. Dentro de sus principales variedades destacan la Kaquiara II y la MG-6, ambas valoradas por sus características de cultivo y calidad.
Según información citada por la Fundación Española de Nutrición, esta fruta alcanza su maduración durante el invierno, lo que permite su presencia en el mercado desde octubre, manteniéndose en buenas condiciones hasta el mes de mayo. Asimismo, los ejemplares procedentes de Nueva Zelanda se comercializan principalmente entre finales de mayo y comienzos de noviembre, ampliando así su disponibilidad a lo largo del año.
En el plano nutricional, la Fundación Española de Nutrición señala que el kiwi es una baya que aporta principalmente fibra de tipo insoluble, además de una cantidad moderada de hidratos de carbono en forma de azúcares naturales. De hecho, el consumo de una unidad mediana puede cubrir aproximadamente hasta el 85% de las ingestas diarias recomendadas de ciertos micronutrientes asociados a su perfil nutricional.
A ello se suma su capacidad para contribuir a la protección celular frente al daño oxidativo. El kiwi contiene la enzima proteolítica actidina, que favorece la digestión de proteínas, así como compuestos antioxidantes que ayudan a resguardar el ADN celular del estrés oxidativo provocado por los radicales libres. Este efecto también ha sido respaldado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, que destaca su potencial dentro de una dieta orientada al cuidado celular y metabólico.
Disminución de la absorción de grasas de los alimentos a nivel intestinal que ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
Mejora el funcionamiento intestinal y aumenta la retención de agua en las heces.
Promueve el relajamiento de las arterias y elimina el exceso de sodio del organismo.
Prolonga la saciedad a lo largo del día mediante el tiempo de digestión de los alimentos en el estómago.
Ayuda en la producción de una proteína importante que se encarga de fijar el calcio en los huesos.
Evita el surgimiento de gripes y alergias a través de los nutrientes que protegen las células del sistema inmune contra los radicales libres.
Ayuda a combatir la anemia.
Mejoramiento de las contracciones del músculo.