La inteligencia financiera no se mide por cuánto sabes de economía, sino por las decisiones que tomas con tu dinero. Si haces al menos cuatro de estas seis cosas, probablemente ya estás desarrollando buenos hábitos financieros.
Para Cristian Arens, fundador de CIRCUM Corp y autor best seller, una persona que ha construido este tipo de inteligencia suele tomar acciones inconscientes que muestran el comportamiento de una persona con mentalidad de riqueza.
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Puede ser una gratificación, un bono, un aumento de sueldo, un pago extraordinario o incluso un dinero que no esperabas recibir. Es normal que lo primero que aparezca sea la idea de gastarlo. Desarrollar inteligencia financiera no significa dejar de disfrutar ese dinero, sino empezar a preguntarte si realmente quieres destinarlo todo al consumo o es mejor priorizar para construir patrimonio o invertir.
Una persona que está desarrollando inteligencia financiera empieza a mirar más allá de la cuota y se pregunta cuánto terminará pagando realmente por esa compra, qué tasa está pagando y cuánto de sus ingresos futuros quedará comprometido. No significa que comprar a crédito sea necesariamente malo; significa entender que una cuota pequeña también representa una obligación durante varios meses y que consumir hoy implica comprometer parte de los ingresos de mañana.
El tipo de cambio puede convertirse fácilmente en una fuente de decisiones impulsivas. Cuando el dólar sube, muchas personas sienten que deberían comprar; cuando baja, piensan que quizá deberían vender. Pero una persona que desarrolla inteligencia financiera, entenderá que deberá ahorrar en la moneda en la que se gasta, y en caso de trabajar con ambas, hacer el balance correspondiente en sus finanzas.
Una rentabilidad atractiva puede llamar la atención inmediatamente. Si alguien te cuenta que obtuvo un rendimiento de 15%, 20% o más, es natural pensar cuánto podrías ganar tú. Pero una de las señales más claras de inteligencia financiera aparece cuando la primera pregunta cambia de “¿cuánto puedo ganar?” a “¿qué riesgo estoy asumiendo para obtenerlo?”. Por ejemplo, en instrumentos financieros como el crowdfunding inmobiliario que ofrece una tasa superior del 20%, una persona averigua antes si la plataforma está regulada por la entidad estatal correspondiente y bajo qué alianzas gubernamentales trabaja en su modelo de negocio para decidir con seguridad. Ya no tienes todo tu dinero en el mismo lugar y bajo una misma función
Imagina que tienes S/20,000 disponibles. Antes quizá hubieras pensado simplemente dónde colocar todo ese dinero para obtener el mayor rendimiento posible. Con el tiempo, empiezas a entender que no todo tu dinero tiene la misma función. Una parte puede servir como fondo de emergencia y necesitar estar disponible rápidamente; otra puede estar destinada en varios instrumentos financieros como depósitos a plazo, bolsa de valores, inmuebles, crowdfunding inmobiliario, factoring o fondos de inversión privada. Diversificar el portafolio con propósito es de los hábitos más sanos que hay.
Todos hemos recibido alguna vez el mensaje de un amigo, familiar o compañero de trabajo diciendo: “Tengo una inversión que está buenísima, deberías entrar”. Cuando no existe suficiente conocimiento financiero, la confianza en quien recomienda puede terminar reemplazando el análisis. No significa desconfiar de las personas que conocemos, sino entender que una recomendación puede ser un punto de partida para investigar, pero no necesariamente una razón suficiente para invertir.
0-2: todavía estás construyendo tus hábitos financieros.
3-4: aún te falta para tener una mentalidad de riqueza.
5-6: probablemente tienes una inteligencia financiera bastante más desarrollada que la mayoría.
Carlos Paredes, vocero del Cuerpo General de Bomberos del Perú, advirtió que el fuerte terremoto ocurrido en Colombia debería servir como alerta.