EleccionesCuando Alianza Lima parecía tener al alcance una remontada que podía quedar en la memoria, un instante de desconcierto terminó cambiando el destino del clásico. Todo comenzó con el pase largo de Inga y continuó con el pivoteo de Valera, hasta desembocar en una inesperada descoordinación entre Gianfranco Chávez y Duarte. El error defensivo abrió una puerta que Lisandro Alzugaray, recién ingresado, no desaprovechó. En cuestión de segundos, el atacante convirtió una jugada aparentemente controlada en el golpe definitivo. Matute quedó en silencio mientras Universitario encontraba el camino hacia una nueva celebración.
Cuando Alianza Lima parecía tener al alcance una remontada que podía quedar en la memoria, un instante de desconcierto terminó cambiando el destino del clásico. Todo comenzó con el pase largo de Inga y continuó con el pivoteo de Valera, hasta desembocar en una inesperada descoordinación entre Gianfranco Chávez y Duarte. El error defensivo abrió una puerta que Lisandro Alzugaray, recién ingresado, no desaprovechó. En cuestión de segundos, el atacante convirtió una jugada aparentemente controlada en el golpe definitivo. Matute quedó en silencio mientras Universitario encontraba el camino hacia una nueva celebración.
El reloj marcaba los últimos instantes del partido cuando aquella acción se convirtió en una herida difícil de cerrar para los blanquiazules. Menos de dos segundos bastaron para que una esperanza de remontada se transformara en frustración y para que Alzugaray se convirtiera en el inesperado héroe de la noche. El gol, registrado a los 97 minutos, desató la euforia de la mitad crema y dejó al otro sector de las tribunas sumido en la incredulidad. Fue una jugada breve, pero de esas que permanecen durante horas en la memoria de quienes las presenciaron. Muchas comentaristas hicieron sentir el impacto incrédulo del gol.
Peter Arévalo, “Mr. Peet”, tuvo una reacción muy contenida : “Pivotea Valera. Va a salir Duarte. Ah bueno, no”.
El reloj avanzaba hacia el final del clásico cuando Lisandro Alzugaray apareció en el minuto 90+7 para darle el triunfo a Universitario. La jugada nació tras un error compartido entre Alejandro Duarte y Gianfranco Chávez, una desconcentración que terminó castigando duramente a Alianza Lima. En la transmisión, Peter Arévalo, conocido como “Mr. Peet”, reaccionó con evidente incredulidad ante lo que acababa de ocurrir. Lejos de celebrar con el tradicional grito de gol, su voz reflejó sorpresa y desconcierto. “Pivotea Valera. Va a salir Duarte. Ah bueno, no. De locos”, alcanzó a decir.
La reacción del narrador rápidamente llamó la atención de los aficionados, especialmente por su conocida identificación con Alianza Lima. Sus palabras parecían retratar la incredulidad de quien acababa de presenciar una jugada difícil de explicar en los últimos segundos del partido. El clásico se escapaba de las manos blanquiazules justo cuando la remontada parecía posible. En apenas una acción, el desconcierto defensivo terminó convirtiéndose en la celebración del rival. Y mientras Alzugaray festejaba el gol decisivo, “Mr. Peet” dejó al aire una reacción que resumió el asombro de muchos hinchas.
¿Cómo se describe la reacción de Peter Arévalo después del blooper que acababa de presenciar y narrar?
El gol de Universitario en los últimos instantes dejó una escena difícil de asimilar para los hinchas de Alianza Lima. La narración de Mr. Peet reflejó una mezcla de incredulidad y sorpresa ante un error defensivo que nadie esperaba en el tramo final. Los blanquiazules acababan de alcanzar el 1-1 y todo parecía encaminado a rescatar al menos un punto en Matute. Sin embargo, aquella esperanza se desvaneció en cuestión de segundos con la aparición de Alzugaray. En lugar de un grito explosivo, el silencio y el desconcierto dominaron la transmisión.
La frase “Ah bueno, no. De locos” terminó convirtiéndose en el resumen perfecto de aquella jugada y rápidamente llamó la atención de los aficionados. Algunos mediod describieron el fallo como un “blooper” monumental, debido a que dejó prácticamente servido el camino para el 2-1 crema. En el relato deportivo, pocas veces hace falta levantar la voz para transmitir una tragedia futbolística. El tono contenido del narrador terminó reflejando la frustración de un equipo que tenía el empate en sus manos. Y así, una reacción marcada por la incredulidad terminó diciendo más que cualquier grito de gol.
La frustración de un equipo, que tenía el empate, se hizo sentir en los aficionados por la incredulidad
El tono contenido del narrador terminó dibujando la frustración de un equipo que había acariciado la posibilidad de rescatar el empate. La igualdad había devuelto la esperanza a los hinchas de Alianza Lima, que por unos minutos imaginaron que el clásico terminaría repartiendo puntos. Pero en el tramo final, un error defensivo cambió completamente el rumbo de la noche. Universitario aprovechó aquella desconcentración y encontró el 2-1 cuando el partido parecía llegar a su desenlace. La incredulidad de la transmisión terminó convirtiéndose en el reflejo de una derrota difícil de procesar.
En las tribunas de Matute, la frustración se transformó rápidamente en bronca y cuestionamientos hacia el comando técnico y algunos futbolistas. Perder el clásico ante Universitario en el último suspiro hizo todavía más doloroso un resultado que, además, golpea las aspiraciones blanquiazules en el Torneo Clausura. La jugada del gol se convirtió en el centro de las críticas y alimentó las discusiones entre los aficionados en las redes sociales. Lo que parecía una noche destinada al empate terminó en una nueva celebración crema. Y cuando llegó el pitazo final, quedó la sensación de que Alianza había dejado escapar el partido de la manera más cruel.












