MercadosLa noche cusqueña terminó con una sonrisa para Cienciano, que dio un paso firme hacia las semifinales de la Copa Sudamericana 2026 al vencer por 2-0 a Montevideo City Torque. El conjunto dirigido por Horacio Melgarejo hizo valer su localía y consiguió una ventaja que ahora deberá defender lejos de casa. El desafío continuará el jueves 17 de septiembre, cuando ambos equipos vuelvan a encontrarse en territorio uruguayo. El ‘Papá’ llegará a esa cita con el marcador global a su favor y la ilusión intacta. La meta será resistir el último embate y sellar su pase entre los cuatro mejores.
La noche cusqueña terminó con una sonrisa para Cienciano, que dio un paso firme hacia las semifinales de la Copa Sudamericana 2026 al vencer por 2-0 a Montevideo City Torque. El conjunto dirigido por Horacio Melgarejo hizo valer su localía y consiguió una ventaja que ahora deberá defender lejos de casa. El desafío continuará el jueves 17 de septiembre, cuando ambos equipos vuelvan a encontrarse en territorio uruguayo. El ‘Papá’ llegará a esa cita con el marcador global a su favor y la ilusión intacta. La meta será resistir el último embate y sellar su pase entre los cuatro mejores.
Más allá de la gloria deportiva, una eventual clasificación también representaría un nuevo impulso para las arcas del club cusqueño, que podría aumentar los premios económicos obtenidos en su recorrido internacional. Cienciano sabe que la tarea aún no está terminada y que Uruguay será el escenario de una definición cargada de tensión. La ventaja conseguida en casa le permite soñar, pero también lo obliga a jugar con inteligencia durante los minutos decisivos. En el horizonte aparece una instancia que el cuadro imperial conoce bien y que despierta recuerdos de su histórica campaña. El equipo busca volver a una etapa decisiva del torneo que conquistó en 2003.
Esta es la cifra que ganaría Cienciano de llegar a las semifinales cuando elimine a Montevideo City Torque
En Cusco, la ilusión deportiva también comienza a mirar las cifras que están en juego. Cienciano podría embolsarse 800 mil dólares, unos 2 millones 690 mil soles, si logra mantener su ventaja en Uruguay y elimina a Montevideo City Torque para instalarse en las semifinales. El incentivo corresponde al premio establecido por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para quienes alcanzan esta etapa. La posibilidad de recibir ese dinero acompaña la tensión previa al decisivo encuentro. Para el ‘Papá’, cada minuto de la revancha tendrá ahora un valor especial.
A este importante ingreso se añadirían los recursos que el cuadro cusqueño pueda generar por la venta de entradas en caso de disputar los cuartos de final como local. Así, la clasificación no solo significaría un nuevo capítulo en la campaña internacional, sino también una oportunidad para fortalecer las finanzas de la institución. El escenario todavía está abierto y todo dependerá de lo que ocurra frente al conjunto uruguayo. La ventaja conseguida en Cusco mantiene encendida la esperanza, aunque nada está definido. Mientras se acerca la revancha, Cienciano sabe que en Uruguay estará en juego mucho más que un boleto a las semifinales.
Has perdiendo en Montevideo el Cienciano pasaría a semifinales de la Copa Sudamericana 2026
Con la ventaja conseguida en Cusco, Cienciano prepara el último capítulo de una serie que podría devolverlo a las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El equipo de Horacio Melgarejo sabe que no está obligado a ganar en Uruguay para continuar con vida en el torneo. Un triunfo ante Montevideo City Torque sellará directamente su clasificación a la siguiente ronda. Incluso un empate será suficiente para que el ‘Papá’ conserve la diferencia y mantenga firme su sueño continental. De avanzar, el cuadro cusqueño se medirá con el vencedor del duelo entre Santos y Atlético Mineiro.
El escenario también contempla una derrota mínima, pues un 1-0 a favor del conjunto uruguayo todavía dejaría a Cienciano entre los cuatro mejores del certamen. Pero la historia podría cambiar si Montevideo City Torque logra imponerse por 2-0, resultado que llevaría la definición hasta los penales. Más allá de ese marcador, una caída por tres goles de diferencia o más significaría el adiós de los ‘imperiales’. Con la presión creciendo mientras se acerca la revancha, cada jugada tendrá el peso de una sentencia. Uruguay será, finalmente, el escenario donde Cienciano buscará convertir su ventaja en una nueva hazaña internacional.
“La llave no está cerrada ni con un diez a cero”, señala Melgarejo quien recordó que el rival se prepara cada partido
La victoria de Cienciano dejó una sonrisa en Cusco, pero Horacio Melgarejo prefirió mantener los pies sobre la tierra antes de viajar a Uruguay. El técnico advirtió que la serie frente a Montevideo City Torque continúa abierta y que ninguna ventaja garantiza por anticipado el boleto a semifinales. “La llave no está cerrada ni con un diez a cero”, sostuvo, dejando clara la cautela que acompaña al plantel. Para el entrenador, el conjunto uruguayo planteó un partido de corte defensivo y esperó sus oportunidades. Torque buscó sorprender con balones largos y transiciones rápidas, aunque terminó cediendo el protagonismo durante gran parte del encuentro.
Melgarejo, sin embargo, no dudó en reconocer el esfuerzo de sus dirigidos y destacó que Cienciano fue el equipo que tomó la iniciativa en busca del triunfo. “Hoy un solo equipo fue a buscar la victoria”, afirmó tras el partido, defendiendo la actuación de sus futbolistas. El estratega también recordó que cada rival estudia sus movimientos y prepara sus propios argumentos para intentar neutralizarlos. Por ello, evitó confiarse antes de la revancha y pidió entender que las diferencias pueden ser difíciles de ampliar. Mientras la serie se traslada a Uruguay, el ‘Papá’ sabe que deberá volver a demostrar en la cancha por qué sueña con alcanzar las semifinales.
¿Sabes por qué le dicen el “papá” a Cienciano? No es solo por su hazaña del 2003, sino de 1938
La historia cuenta que en 1938 el famoso grito de Cienciano nació en medio de una tarde de angustia, cuando el equipo cusqueño caía 2-0 ante Universitario del Cusco. Alfredo “Papay” Holguín, estudiante, hincha apasionado y líder de la barra, observaba el marcador con desánimo mientras sus compañeros intentaban levantarle el ánimo. Entonces surgió el aliento que buscaba empujarlo: “Upa, upa, Papay”, como una manera de decirle “arriba, arriba”. La reacción también llegó desde la cancha, porque Cienciano logró igualar el encuentro y desató la celebración. En medio de aquella alegría, Holguín habría completado la arenga con una frase que quedaría grabada para siempre.
“Upa, upa, upapá… ¡el Cienciano es el Papá!”, habría sido el grito que dio origen a un sobrenombre que acompañaría al club desde entonces. Con el paso de los años, aquella expresión se convirtió en parte de la identidad de la hinchada, mucho antes de que llegaran los grandes títulos internacionales. La historia cobró una nueva dimensión en 2003 y 2004, cuando Cienciano conquistó la Copa Sudamericana ante River Plate y la Recopa Sudamericana frente a Boca Juniors. Esas hazañas hicieron que el viejo apodo trascendiera las tribunas y comenzara a escucharse como “El Papá de América”. Así, los títulos no crearon el sobrenombre, pero sí transformaron aquella antigua tradición en una marca imborrable del fútbol continental.












