ECDataHace apenas un año, Javier Masías marcaba 140 kilos en la balanza; hoy, 56 kilos menos, su transformación vuelve a estar bajo los reflectores. El crítico gastronómico ha convertido el ejercicio en parte de su nueva rutina, combinando ballet, reggaetón y yoga. A ello suma dos horas diarias de intensa actividad física, una disciplina que ha incorporado a su renovado estilo de vida. El cambio quedó nuevamente expuesto esta semana durante su aparición en la alfombra roja de la película Mañana me caso.
Hace apenas un año, Javier Masías marcaba 140 kilos en la balanza; hoy, 56 kilos menos, su transformación vuelve a estar bajo los reflectores. El crítico gastronómico ha convertido el ejercicio en parte de su nueva rutina, combinando ballet, reggaetón y yoga. A ello suma dos horas diarias de intensa actividad física, una disciplina que ha incorporado a su renovado estilo de vida. El cambio quedó nuevamente expuesto esta semana durante su aparición en la alfombra roja de la película Mañana me caso.
Masías, conocido por su exigente participación como jurado de El Gran Chef Famosos, ha decidido contar este proceso con el mismo sentido del humor que caracteriza sus apariciones públicas. En redes sociales comparte detalles de su transformación y la manera en que ha asumido este nuevo desafío personal. Para ponerle una cifra a los 56 kilos que dejó atrás, recurrió a una particular comparación. “Me he quitado un ‘Bruno Pinasco’ de encima”, comentó, recordando que el conductor le había revelado alguna vez que ese era su peso.
Conoce todo el proceso en forma de rutina que llevó Masías a bajar de peso cuando parecía imposible
La transformación de Javier Masías no se limita al ejercicio, sino que reúne baile, yoga, descanso adecuado y una alimentación reorganizada. El crítico gastronómico asegura que no eliminó por completo sus platos favoritos ni recurrió a soluciones rápidas para modificar sus hábitos. En mayo, durante el programa digital Yaco y el Loco, contó que había reducido su peso de 140 a 94 kilos. Tres meses después, la diferencia alcanzó los 56 kilos, situando su peso actual alrededor de los 84 kilos.
Detrás de ese cambio hay una rutina que contempla cerca de dos horas diarias de actividad física, acompañadas de clases de baile, ballet y yoga. Masías, sin embargo, evita presentar este proceso como un entrenamiento extremo o propio de un deportista de alto rendimiento. Según su relato, encontró en estas disciplinas una fuente de disfrute que poco a poco se convirtió en parte de su vida cotidiana. La constancia y la incorporación gradual de nuevos hábitos terminaron marcando el camino de su transformación.
También la alimentación jugó un papel muy importante para los resultados que hoy en día goza Javier Masías
La alimentación ocupa un lugar importante en el proceso y, según explica Masías en sus redes sociales, el objetivo no es despedirse de los platos favoritos, sino aprender a darles un nuevo orden. El lomo saltado, cuenta, continúa formando parte de su mesa, mientras sus comidas se estructuran priorizando proteínas y vegetales. A ello suma una adecuada hidratación, con una referencia de 35 mililitros de agua por kilo de peso al día. El descanso también aparece como una pieza fundamental para sostener cualquier cambio y cuidar el bienestar.
Pero el cambio no termina en el plato. Para Masías, la actividad física debe incorporarse a la rutina desde una perspectiva positiva y sin convertirla en una obligación agotadora. “El movimiento es vida, no una penitencia”, escribió en una de sus publicaciones, resumendo una idea que atraviesa su propuesta. La frase plantea una mirada distinta sobre el ejercicio, entendido más como parte del cuidado personal que como un castigo. Así, alimentación, hidratación, descanso y movimiento se convierten en pilares de un mismo proceso.
A través de sus palabras en redes sociales demuestra la filosofía de cambio que sirven de inspiración a otros
Masías insiste en que el proceso que atravesó va mucho más allá de seguir una dieta durante un determinado periodo. En sus publicaciones plantea que bajar de peso representa, en realidad, el inicio de una transformación más profunda, vinculada con la manera de vivir. Desde esa perspectiva, el verdadero desafío no estaría únicamente en los kilos, sino en recuperar aquellos años en los que no se vivió como se deseaba. Su mensaje apunta así a cambiar hábitos y, sobre todo, la relación con uno mismo.
A partir de esa idea, el también comparte una serie de principios que considera fundamentales para sostener el cambio en el tiempo. Dormir adecuadamente, mantenerse hidratado y realizar actividad física forman parte de esa nueva rutina, mientras advierte sobre las soluciones rápidas. Para Masías, no existen atajos capaces de reemplazar la constancia y la disciplina. El mensaje termina convirtiéndose en una invitación a entender el bienestar como un proceso integral y duradero.












