¿Por qué las personas entre 65 y 75 años empezaron a trabajar a temprana edad? Esto dice la psicología
Mientras hoy muchas personas buscan una profesión que coincida con sus intereses, quienes tienen entre 65 y 75 años conocieron otra realidad al comenzar su vida laboral, marcada por las posibilidades disponibles y las responsabilidades de aquellos años.
Durante los últimos años, la manera de entender el trabajo ha cambiado y, para muchas personas, una profesión está relacionada con los intereses personales, los proyectos de vida y la búsqueda de satisfacción. Sin embargo, quienes hoy tienen entre 65 y 75 años vivieron una etapa en la que incorporarse al mundo laboral podía representar algo muy diferente. Sus primeras experiencias de trabajo estuvieron marcadas por un contexto social distinto al actual y por circunstancias que podían influir en las decisiones tomadas durante la juventud. ¿Qué había detrás de estas trayectorias y qué significado adquirió el trabajo para aquella generación? Descubre qué dice la psicología sobre esta experiencia y cómo pudo influir en su manera de entender la responsabilidad, la autonomía y la vida adulta.
Durante los últimos años, la manera de entender el trabajo ha cambiado y, para muchas personas, una profesión está relacionada con los intereses personales, los proyectos de vida y la búsqueda de satisfacción. Sin embargo, quienes hoy tienen entre 65 y 75 años vivieron una etapa en la que incorporarse al mundo laboral podía representar algo muy diferente. Sus primeras experiencias de trabajo estuvieron marcadas por un contexto social distinto al actual y por circunstancias que podían influir en las decisiones tomadas durante la juventud. ¿Qué había detrás de estas trayectorias y qué significado adquirió el trabajo para aquella generación? Descubre qué dice la psicología sobre esta experiencia y cómo pudo influir en su manera de entender la responsabilidad, la autonomía y la vida adulta.
¿POR QUÉ MUCHAS PERSONAS DE ESA GENERACIÓN COMENZARON A TRABAJAR TAN JÓVENES?
La explicación se relaciona con las condiciones sociales y económicas de su juventud. Para muchos, trabajar al terminar la escuela era el paso esperado hacia la vida adulta. Había que colaborar con los gastos familiares, aprender una actividad que permitiera ganarse la vida o alcanzar cierta independencia económica. La elección profesional estaba condicionada por lo que estaba al alcance.
Continuar estudiando, conocer distintas ocupaciones o esperar antes de buscar empleo dependía de los recursos familiares. Quienes tenían menos dinero disponían de menos alternativas. También influían las expectativas sociales sobre lo que debía hacerse a determinada edad.
Un adulto mayor trabajando en un taller de joyerías (Foto: Freepik)
¿QUÉ EFECTOS PUDO TENER ESA RESPONSABILIDAD TEMPRANA?
La autonomía temprana pudo favorecer habilidades como resolver dificultades, tomar decisiones y desenvolverse sin depender de otros. Un estudio publicado en 2023 en The Journal of Pediatrics analizó cómo una menor presencia de actividades independientes durante la infancia se relacionaba con el bienestar emocional de niños y adolescentes. Peter Gray, David F. Lancy y David F. Bjorklund señalaron que jugar sin vigilancia, desplazarse por cuenta propia o realizar tareas útiles puede reforzar la sensación de capacidad.
Estas ideas permiten entender por qué algunos valoran especialmente el esfuerzo y la autosuficiencia. Sin embargo, el estudio no investigó directamente a quienes comenzaron a trabajar jóvenes durante el siglo XX, por lo que no permite concluir que esa experiencia mejorara su salud mental, según informa la plataforma El Confidencial.
(Foto: NemanjaMiscevic / iStock)
¿CÓMO PUEDE INFLUIR ESA EXPERIENCIA EN LA VIDA ADULTA?
Empezar a trabajar pronto también tuvo costos. Algunas personas tuvieron que interrumpir estudios, asumir responsabilidades grandes o postergar aspiraciones personales. La autonomía por necesidad no debe confundirse con una independencia elegida.
Haber aprendido que el valor personal estaba ligado al cumplimiento de obligaciones pudo generar culpa al descansar o hacer que la inactividad pareciera irresponsable. El empleo podía representar más que un ingreso: también era una forma de demostrar madurez y aportar a la familia.
Aun así, no existe una experiencia única. El género, la posición económica y el lugar de residencia modificaron las oportunidades. Así, cuando alguien de esa generación recuerda que empezó a trabajar “porque había que hacerlo”, puede estar describiendo las condiciones de una época en la que asumir obligaciones pronto era parte habitual del tránsito hacia la adultez.
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