Un importante puerto de América del Sur se consolidará como un nuevo centro logístico estratégico para la región, en un contexto donde las inversiones internacionales, impulsadas principalmente por China, superarían el interés local y evidencian el creciente valor que tiene la infraestructura portuaria dentro del comercio mundial. La modernización y expansión de estas instalaciones responde a la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro y mejorar la conectividad entre mercados internacionales. El desarrollo de puertos con mayor capacidad operativa es considerado un elemento clave para agilizar el movimiento de mercancías y atraer nuevas oportunidades comerciales. En este escenario, el interés extranjero por participar en proyectos de infraestructura también refleja una estrategia de largo plazo, donde los puertos adquieren un papel cada vez más relevante dentro de la dinámica económica global y del intercambio entre continentes.
Se trata del Puerto Exterior de San Antonio, en Chile, una iniciativa de gran magnitud que apunta a convertirse en un componente estratégico para el desarrollo del comercio exterior del país y su conexión con las principales rutas marítimas internacionales. El proyecto es clave para fortalecer la competitividad logística y ampliar la capacidad operativa frente a la creciente demanda del intercambio comercial. La propuesta plantea una reconfiguración profunda del sistema portuario chileno. Su desarrollo busca generar nuevas capacidades para el manejo de carga, optimizar procesos y responder a las exigencias de un mercado global cada vez más dinámico. Asimismo, los expertos señalan que este proyecto impulsará las inversiones complementarias en transporte, logística y desarrollo industrial, fortaleciendo el entorno económico y ampliando oportunidades de crecimiento a largo plazo.
La construcción del puerto avanzará de forma progresiva mediante cuatro fases de desarrollo, diseñadas de acuerdo con las proyecciones de crecimiento de la demanda. Una vez que alcance su máxima capacidad operativa, podrá movilizar alrededor de 6 millones de TEU por año, cifra equivalente a aproximadamente 60 millones de toneladas de carga, además de tener la capacidad de atender de manera simultánea hasta ocho embarcaciones de 400 metros de longitud, consideradas entre las más grandes que actualmente participan en el comercio marítimo mundial. Esta infraestructura sudamericana tiene como objetivo reforzar la seguridad del abastecimiento interno y aumentar la competitividad de las exportaciones chilenas, en un escenario donde la capacidad de respuesta logística y la eficiencia en las operaciones se han convertido en elementos estratégicos para el desarrollo y sostenibilidad de la infraestructura pública del país.
La primera etapa operativa del Puerto Exterior está prevista para el año 2036 y contempla inicialmente 865 metros de muelle, junto con una capacidad cercana a 1,5 millones de TEU por año. La inversión asciende a USD 4,450 millones. De esa cifra, alrededor de USD 1,950 millones serán financiados por la Empresa Portuaria San Antonio, recursos que estarán destinados a la construcción de infraestructura clave como obras de protección marítima, áreas operativas, accesos viales y acciones orientadas a la mitigación ambiental. Los USD 2.500 millones restantes serán cubiertos por capital privado mediante concesiones enfocadas en la construcción, implementación y operación de los terminales. En este contexto, adquiere importancia el interés de empresas internacionales como China Harbour Engineering Company, compañía con amplia trayectoria en proyectos portuarios de gran escala. Su participación en iniciativas estratégicas, entre ellas el desarrollo de Puerto de Chancay, posiciona a San Antonio como una oportunidad para ampliar su presencia dentro de obras de infraestructura de alto impacto en la región.