EleccionesEl Pacífico tropical vuelve a encender las señales de alerta mientras El Niño avanza hacia una fase de mayor intensidad. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el fenómeno podría alcanzar una categoría muy fuerte y extender sus efectos hasta los primeros meses de 2027. El escenario amenaza con alterar nuevamente el equilibrio climático y elevar el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo. Sus primeras consecuencias ya se sienten en sectores estratégicos, desde la pesca peruana hasta el tránsito marítimo por el Canal de Panamá. En Centroamérica y África, la actividad agrícola también enfrenta las dificultades provocadas por este cambio en las condiciones del clima.
El Pacífico tropical vuelve a encender las señales de alerta mientras El Niño avanza hacia una fase de mayor intensidad. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el fenómeno podría alcanzar una categoría muy fuerte y extender sus efectos hasta los primeros meses de 2027. El escenario amenaza con alterar nuevamente el equilibrio climático y elevar el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo. Sus primeras consecuencias ya se sienten en sectores estratégicos, desde la pesca peruana hasta el tránsito marítimo por el Canal de Panamá. En Centroamérica y África, la actividad agrícola también enfrenta las dificultades provocadas por este cambio en las condiciones del clima.
El último reporte de la OMM dibuja un panorama que mantiene la preocupación en distintos puntos del planeta, al estimar una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño continúe al menos hasta febrero de 2027. Mientras pasan los meses, las aguas del Pacífico tropical central y oriental mantienen una tendencia de calentamiento que alimenta la evolución del fenómeno. Los modelos climáticos consultados coinciden en que su intensidad seguirá aumentando durante el periodo venidero. Cada grado adicional en el océano puede traducirse en nuevas alteraciones sobre las lluvias y las temperaturas. Así, el Pacífico se convierte nuevamente en el escenario donde comienza una historia climática cuyo impacto podría sentirse mucho más allá de sus costas.
Conoce las regiones que se verían afectadas por el Fenómeno de El Niño si continúa hasta febrero de 2027
En la costa norte del Perú, las señales de alerta comienzan a concentrarse mientras El Niño gana fuerza en el océano Pacífico. Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash figuran entre las regiones con mayor exposición a sus efectos. En estos territorios, el incremento de las lluvias podría desencadenar inundaciones, desbordes y deslizamientos capaces de alterar la vida cotidiana. Los antecedentes de anteriores episodios mantienen la preocupación entre las autoridades y poblaciones vulnerables. Así, cada cambio en el comportamiento del clima es seguido con atención ante la posibilidad de un escenario más severo.
Pero mientras la costa norte mira al cielo con preocupación, en otras partes del país la historia puede ser completamente distinta. En determinados sectores de la sierra, El Niño podría reducir las precipitaciones y favorecer períodos de déficit hídrico y sequía. El impacto, sin embargo, no será uniforme y dependerá de cómo evolucione el fenómeno durante los próximos meses. Cada región podría enfrentar condiciones diferentes frente a un mismo evento climático. El país queda así ante un panorama cambiante, donde abundancia de agua y escasez podrían convivir a pocos kilómetros de distancia.
¿Qué viene sucediendo con el calentamiento del Pacífico que ya supera índices mayores a los habituales?
El Pacífico ecuatorial continúa elevando su temperatura y los registros comienzan a dibujar un escenario poco habitual. La OMM reportó que el índice Niño 3.4 presentó anomalías semanales de entre +2,2 °C y +2,6 °C entre finales de julio y mediados de agosto. Bajo la superficie, algunas zonas del océano llegaron a superar en más de 8 °C los valores considerados normales. Estos datos reflejan la intensidad que viene tomando el calentamiento de las aguas. Y mientras el océano cambia, crece la atención sobre las consecuencias que podrían extenderse mucho más allá de sus costas.
El Niño representa la fase cálida del sistema El Niño-Oscilación del Sur y aparece cuando las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de forma anómala. Ese fenómeno altera los vientos y la circulación atmosférica, modificando las lluvias y temperaturas en regiones situadas a miles de kilómetros. “La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas”, advirtió António Guterres, secretario general de la ONU, en el comunicado difundido por la OMM. El organismo recordó que El Niño es un fenómeno natural y no es provocado por el cambio climático. Sin embargo, su desarrollo ocurre sobre un planeta y unos océanos que son cada vez más cálidos.
¿Qué sucedería si el calentamiento global amplifica los extremos y cambia los patrones conocidos?
Una investigación publicada en la revista Science sumó nuevas pistas para comprender cómo ha cambiado el comportamiento del ENSO. A partir del análisis de corales de las islas Galápagos, los científicos reconstruyeron parte de la historia del fenómeno y encontraron una diferencia significativa. Entre 1990 y 2010, la amplitud entre sus fases cálida y fría fue 36,5 % mayor que durante la era preindustrial. El hallazgo no significa que el calentamiento global sea el origen de El Niño. Pero sí plantea que un planeta más cálido podría intensificar las variaciones del sistema y hacer más severos algunos de sus efectos.
El cambio también puede sentirse en la atmósfera, donde una mayor temperatura permite acumular más vapor de agua. Cuando las condiciones meteorológicas adecuadas aparecen, esa humedad puede convertirse en lluvias más concentradas e intensas. A miles de kilómetros del Pacífico, las llamadas teleconexiones también podrían estar modificándose y alterar la respuesta de distintas regiones ante El Niño. Investigaciones recogidas por Nature identificaron cambios en zonas como el sur de Asia, el noreste de África y Europa occidental. Si esos patrones continúan transformándose, anticipar sus consecuencias será cada vez más difícil. Y con ello, la tarea de prepararse frente a los próximos episodios climáticos se vuelve un desafío mayor.
Las consecuencias inmediatas del Fenómeno de El Niño ya se viene sintiendo en la pesca del litoral peruano
Los efectos de El Niño ya comienzan a sentirse en distintos rincones del planeta, y el mar peruano es uno de los primeros escenarios. Según Nature, el Gobierno del Perú decidió adelantar el cierre de la temporada de anchoveta a finales de agosto, luego de que el calentamiento del océano obligara a los ejemplares adultos a buscar aguas más profundas y frías. La alteración golpeó a una de las pesquerías más importantes del mundo. Mientras tanto, en Centroamérica, la falta de lluvias redujo las reservas de agua dulce necesarias para operar las esclusas del Canal de Panamá. El menor caudal terminó afectando el tránsito de embarcaciones por una de las principales rutas marítimas internacionales.
La preocupación también se extiende por tierra firme, donde agricultores y comunidades comienzan a enfrentar las consecuencias de un clima cada vez más irregular. En Guatemala, Honduras y El Salvador, pequeños productores reportaron pérdidas en sus cultivos, mientras Puerto Rico recurrió al racionamiento de agua y Jamaica soportó una creciente presión sobre su producción agrícola. En Indonesia, la temporada de incendios forestales comenzó con una intensidad superior a la habitual, mientras zonas del sur y este de África afrontan sequías, elevados costos de combustibles y fertilizantes y riesgos para su seguridad alimentaria. Sin embargo, la OMM advierte que la intensidad del fenómeno no significa que todos los territorios vivirán el mismo escenario. El resultado dependerá de la región, la época del año y de otros factores climáticos, como las temperaturas del Atlántico tropical y el comportamiento del dipolo del océano Índico.












