Por Redacción EC

Cada mañana, frente a la cama recién amanecida, se repite una pequeña batalla de hábitos: algunos estiran las sábanas antes de comenzar el día, mientras otros prefieren dejar todo tal como quedó durante la noche. Para quienes hacen la cama religiosamente, la escena puede parecer una cuestión de orden y disciplina. Sin embargo, la psicóloga Leticia Martin Enjuto invita a mirar más allá de esa primera impresión. Dejar la cama sin hacer no necesariamente revela desorden, apatía o falta de hábitos. Detrás de este gesto cotidiano pueden existir razones mucho más diversas y complejas.