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En los últimos meses, el término “therian” ha cobrado fuerza en redes sociales y en conversaciones sobre adolescencia. Jóvenes que afirman identificarse psicológica o espiritualmente con animales han generado dudas y debate entre padres, docentes y especialistas.
En los últimos meses, el término “therian” ha cobrado fuerza en redes sociales y en conversaciones sobre adolescencia. Jóvenes que afirman identificarse psicológica o espiritualmente con animales han generado dudas y debate entre padres, docentes y especialistas.
Ante la creciente visibilidad del fenómeno, psicólogos han salido al frente para aclarar si se trata de una condición clínica o de una etapa vinculada al desarrollo personal. La respuesta, lejos de alarmas, apunta a comprender mejor el contexto emocional y social en el que surge esta identidad.
¿ES LA IDENTIDAD “THERIAN” UN TRASTORNO?
El profesor de Psicología de la Universidad Europea de Canarias, Óliver Serrano, sostiene que no existe base clínica para catalogar el fenómeno como una patología. Según explica, “no podemos hablar de un diagnóstico o un trastorno”, ya que ser ‘therian’ funciona más como una etiqueta que algunas personas utilizan para definirse.
El especialista precisa que esta identificación responde a una manera de expresar cómo alguien se percibe a sí mismo. En sus palabras, es “una etiqueta que estas personas usan para identificarse, para explicarse o para intentar definir cómo se sienten y quiénes son”. Desde esta perspectiva, no se trata de una enfermedad, sino de una forma de autodescripción dentro de un proceso personal.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE SER ‘THERIAN’?
Un ‘therian’ es alguien que afirma sentirse vinculado, total o parcialmente, con un animal no humano en el plano psicológico o espiritual. Esta identificación puede traducirse en la imitación de movimientos, conductas o incluso en el uso de accesorios que refuercen esa conexión simbólica.
Para Serrano, estas expresiones deben entenderse dentro de un marco social y evolutivo. No constituyen por sí mismas un indicador de desequilibrio, sino una manifestación de cómo algunos jóvenes exploran su identidad en determinados momentos de su vida.
¿QUÉ RELACIÓN TIENE ESTA TENDENCIA CON LA ADOLESCENCIA?
El fenómeno se manifiesta principalmente durante la pubertad, fase crítica en la que se moldea la personalidad y se exploran diversas afinidades. El psicólogo establece un paralelismo con los movimientos juveniles de antaño, afirmando que “podemos compararlo con lo que ocurría con las tribus urbanas, cuando muchos se vestían de ‘punk’, de ‘heavy’ o de ‘rocker’”.
Durante estos años, explica, es habitual experimentar con distintas formas de ser y de mostrarse ante los demás. La identificación ‘therian’ se insertaría en ese proceso de búsqueda, sin que ello implique necesariamente un problema clínico.

¿CUÁNDO DEBERÍAN PREOCUPARSE REALMENTE LAS FAMILIAS?
El experto enfatiza que la atención no debe centrarse en la identidad, sino en el estado emocional del adolescente. “No se trata tanto de la identidad en sí, sino de si esta pudiera tener consecuencias en el futuro”, advierte.
Por ello, recomienda observar señales como aislamiento persistente, pérdida de interés en actividades habituales, bajo rendimiento escolar, irritabilidad marcada, alteraciones del sueño, autolesiones o conflictos familiares constantes. Estos indicadores, subraya, pueden revelar que “algo no va bien”, independientemente de cómo se identifique el joven.
En este contexto, insiste en que el rol de la familia es clave para escuchar, acompañar y establecer límites claros cuando sea necesario, según informa La Razón de España.
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