Resumen
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

“¿Oíste que los cárteles están comprando manzanas enteras?”, le pregunta el detective Mike Ro (Steven Yeun) a su sargento JD Bryne (Ben Affleck) al comentar cómo las luces de las casas dentro de una desolada calle se han encendido al unísono, en el punto donde policías antinarcóticos ejecutan un operativo en Hialeah, Miami. Ciertamente, gran parte de “El botín” (“The Rip”, por su título en inglés), el nuevo éxito de Netflix, genera la sensación en el espectador de ocurrir en un mismo lugar.
Ese ‘encierro’, aún sin serlo, puede considerarse técnicamente un ambiente. Aunque el equipo de detectives que, liderados por el teniente Dane Dumars (Matt Damon), llegó durante la tarde al lugar lo hizo en ‘buena onda’ e inclusive con un tierno perro Beagle (aunque sea un perro policía, claro), la noche empezaría a abrirse paso y junto a ella una serie de detalles atribuibles a una singular historia moderna de policías y ladrones, donde la posibilidad de distinguir a los buenos de los malos termina siendo casi un premio a la atención del espectador.

Esto último, precisamente, es uno de los factores exógenos a “El botín”. Tal vez en un arranque de honestidad, Damon y Affleck declararon en un Podcast–apenas con la película estrenada—sobre una variante de lo que muchos llaman ‘el método Netflix’. ¿A qué mecanismo se refería? A la posibilidad de repetir varias veces el argumento de una película durante su desarrollo para así (re)enganchar a los espectadores tal vez distraídos por los mensajes de su celular.
La distracción es un factor contra el que todos luchamos. Aún incluso leyendo esta nota cualquiera de ustedes puede abrir y cerrar otra pestaña (en celular, Tablet o PC) y dejar la lectura para después. El detalle no es menor para Netflix, una plataforma acostumbrada a tener métricas de casi todo. Y casi todas secretas, claro (recién hace un par de años revelan a final de cada año las películas más vistas en varios países, con horas de visualización incluidas).

El segundo factor ‘exógeno’ al producto que vemos en pantalla tiene que ver con la forma en cómo Netflix se hace de un equipo de estrellas para asegurar el éxito de un producto. En esta ocasión, la posibilidad de contratar figuras y plantearles el típico pago adelantado por su actuación ha sufrido una variación. Así pues, los primeros 90 días serán claves para medir la capacidad de “El botín”, comparándola con otras. Si hay éxito, las 1200 personas involucradas en este filme se repartirán un bono. “Queríamos instituir la equidad y abordar algunos de los problemas reales que están presentes y son urgentes para nuestro negocio”, ha dicho Affleck al NYT según recoge The Hollywood Reporter.
Aunque, ninguno de estos factores parece haber perjudicado el balance final de la película dirigida por Joe Carnahan. Para entenderlo, resulta necesario volver a sumergirse en “El botín”. La película cuenta la historia de un grupo de policías que, golpeados por el reciente homicidio de una compañera de labores, debe intentar seguir adelante cuando, de pronto, reciben una supuesta denuncia anónima en la que se afirma que hay “dinero” de presunto origen ilícito. La asignación del comando superior desnudará aspectos de la personalidad de un equipo que no ha logrado desprenderse del trauma que significó perder a uno de sus iguales.
Aunque dotados de notable logística y con interesantes efectos de post-producción, “El botín” no es en absoluto únicamente la historia de un operativo de requisa de dinero sucio. La película aspira a que su porción de drama esté a la par o incluso supere a la acción. Por eso quizás abre retratando la pérdida de una compañera (para el sargento Byrne, incluso más que eso), o exponiendo las sensaciones de policías insatisfechos con su nivel de vida, con cuentas qué pagar o que simplemente lamentan cuidar a una sociedad que por momentos los rechaza. Tras estas pequeñas complicaciones humanas, la cinta despliega un nuevo debate: qué hacer con lo que debía ser un puñado de miles de dólares y se convirtió en más de 20 millones de billetes verdes.

“El botín”, ciertamente, va y viene entre debates éticos/morales. La película abre con nuestros protagonistas hablando de robos a “casas de seguridad”, es decir, a aquellos espacios de propiedad de los cárteles del narcotráfico donde se almacenan ingentes cantidades de dinero a la espera de que sus capos decidan en qué usarlo. Mientras Mike Ro, Numa Baptista (Teyana Taylor, en un rol bastante desaprovechado) y Lolo Salazar (Catalina Sandino Moreno, en lo justo) intentan sacarle algo al sargento Byrne, este rápidamente los ataja con un “son mitos. Si encuentran una casa con un millón de dólares, me avisan”. La conversación se trastoca cuando aparece un personaje incidental: el Agente de la DEA Matty Nix (Kyle Chandler), quien rápidamente etiqueta al teniente Dane como “el policía más corrupto de Miami”, anticipándonos, quizás, un giro posterior.
Aunque posee fortalezas evidentes, la cinta de Netflix no es perfecta. Dos horas parecen demasiado tiempo para contar cómo un grupo de policías se somete a sí mismo a una prueba de valores y respeto a los reglamentos. La forma elegida para explicar el presunto origen del dinero tampoco es clara. Inicias viendo una bandera colombiana en la casa donde esconden el dinero sucio, pero terminan atacándote unos sicarios mexicanos. Las escenas del conteo del dinero son, en ocasiones, tan repetitivas como las dudas sobre si llamar o no a los superiores para darles cuenta de que el botín hallado, efectivamente, no puede trasladarse en una mochila escolar.
El tiempo perdido en debates repetitivos e intentos frustrados por evitar el operativo de incautación tal vez pudo aprovecharse en otros aspectos, como el apenas explorado vínculo del sargento Byrne con la asesinada capitana Jackie (Lina Esco), o con las razones por las que Dane parece tan contrariado cuando su celular se ilumina informándole de un buen monto dinero disponible en una ‘casa de seguridad’.

Presentado como un personaje quebrado en lo personal, es este teniente interpretado por Matt Damon el verdadero protagonista de una propuesta que, innegablemente, es entretenida. Y lo es porque, aun con las flaquezas de su guion, los responsables de interpretarlo son artistas de real envergadura. Valiéndose de rostros de películas memorables como “The Martian” (Damon), “Argo” (Affleck), “One Battle after Another” (Taylor), “María, llena eres de gracia” (Sandino Moreno) o incluso series de la talla de “Beef” (Yeun), es difícil que las cosas salgan mal.
Esa sí parece ser la fórmula del éxito.
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