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Una temprana demostración de que a veces basta un par de buenos perfiles y una fórmula honesta para ‘romper’ el streaming sin ser, necesariamente, la archi poderosa Netflix. Eso es lo que han conseguido Jason Momoa y Dave Bautista con “Equipo demolición” (“The Wrecking Crew”, por su título en inglés y “Los hermanos demolición”, según el título que realmente más le acomoda a la propuesta), la cinta que desde su estreno en Prime Video no hace más que cosechar millones de visualizaciones en varias latitudes.
La propuesta de acción dirigida por el cineasta de origen boricua Ángel Manuel Soto se presenta, fundamentalmente, como la oportunidad de dos hermanos para conciliar serias diferencias casi sanguíneas en medio de la búsqueda de justicia: su padre acaba de ser arrollado violentamente por una van en medio de la noche y nadie es capaz de darles pistas fidedignas sobre lo ocurrido.
Los (medio) hermanos son James Hale (Dave Bautista), el mayor, un marine hecho y derecho, aparentemente más centrado y que reside en su natal Hawái; y Jonny Hale (Jason Momoa), delineado como su extremo opuesto más nítido: un policía suspendido, al que le acaba de terminar su novia, y que –más allá de su portentoso físico—parece tener solo dos habilidades: burlarse de los demás y beber grandes chopps de cerveza oscura.

Como dijimos líneas arriba, “Equipo demolición” parte de la distancia aparentemente inexpugnable entre Jonny (en ocasiones, ‘El pequeño Jonny’) y su hermano James, a quien culpa de no haberlo ayudado tras el no-resuelto crimen de su madre. Ese resentimiento se evidencia desde que ambos se encuentran, porque el menor regresa a Hawái tras ser amenazado por miembros de la Yakuza, quienes llegan a su casa y a quienes recibe con una paliza memorable, resguardado solo por una toalla de baño atada a la cintura que –por cosas del cine—no se le mueve ni siquiera en medio de tantos golpes, caídas y saltos.
La cinta de Soto hace bien la tarea de ambientar la acción con un tono familiar. Jonny llega a la casa, en el Hawái de su infancia, y se encuentra con todo lo que él carece: su hermano bien establecido en su trabajo, con esposa e hijos. Sentados todos alrededor de una mesa de comida, las cosas se salen rápidamente de cauce y cuando los hermanos Hale se van a la orilla del mar a supuestamente arreglar sus diferencias, todo empeora.

En lo que parece ser el camino seguro para que figuras del cine decidan por tal o cual empresa de streaming, Prime Video aceptó que Bautista y Momoa sean, además de protagonistas, productores de su propia película. Esto, sin embargo, no parece un simple favor o contraprestación: la historia es honesta, su acción está bien trabajada y ambas estrellas lucen convincentes en su rol de hermano resentido (Jonny) y hermano que intenta aclarar lo que realmente pasó en el pasado (James).
No resulta muy complicado hallar antecedentes respecto a los roles de ambos actores. Momoa (Hawai, 1979) ha sido encasillado en el género de acción, tal vez por su apariencia de gigantón valiente y desaliñado, aunque tampoco es que establecerse en algo que funciona sea un demérito (“Aquaman”, “Dune”, “Juego de tronos” y hasta el avezado villano de la ¿última? etapa en la comercial saga “Rápidos y furiosos”). Casi en la misma línea, Dave Bautista parece tener la etiqueta de acción pegada en la frente, pero en el camino ha tenido la posibilidad de demostrar que el humor (es Drax en “Guardianes de la Galaxia”) e incluso el misterio/humor (“Knives Out”) son espacios donde se mueve con soltura.

Pero en “Equipo demolición” ninguno destaca por encima del otro. James y Jonny conjugan a la perfección repartiéndose al ejército de villanos que se les pone al frente mientras buscan dar con quien cree mató a su padre Walter. La acción, a pie, en automóviles, usando helicópteros, esquivando granadas, grandes sables y modernas armas de fuego, se intercala con otro elemento puesto en su toque justo: el humor políticamente incorrecto.
Tal vez más Jonny que James parecen anclados en los noventas y, por ende, regulan quizás algo menos sus bromas antes de pronunciarlas para la pantalla. Así le dirán “gordito que no deja de comer” cada vez que pueden al detective cuasi adolescente Pika (muy bien interpretado por Jacob Batalon, el amigo fiel de Peter Parker en la última versión de la saga “Spiderman”). También cargarán una memoria USB con forma de ‘pipicito’ mientras dejan de cabeza a medio Hawai, o pedirán “no decirle a mi esposa Leilia” que ha repasado a un tipo ya vencido en el piso (James).
El toque de humor negro y exento a ratos de las moderaciones de estos tiempos, sin embargo, es apenas uno de los elementos secundarios, por decirlo de alguna forma. La acción parece serlo todo en esta cinta que se ha tomado el tiempo promedio máximo de las plataformas de streaming: dos horas y cuatro minutos. Si hace poco Matt Damon dijo que la fórmula Netflix te obliga a repetir la trama de una cinta más de una vez “para aquellos que podrían distraerse”, “Equipo demolición” deja claro que no se trata de algo exclusivo de Netflix (donde se emitió la cinta de la que hablaba Damon, “El botín”), sino que traspasa plataformas. A lo largo de estos 124 minutos escucharemos más de una vez que “dos hermanos quieren saber quién mató a su padre”, y de paso hallar alguna pista de lo que ocurrió tiempo atrás con la mamá de Jonny. Imposible olvidarlo así.

¿A qué películas nos remite la cinta de Ángel Manuel Soto? Por la acción, a ciertos momentos de las diversas “James Bond, Agente 007”, pero, fundamentalmente, a la frescura y agilidad detrás de John Wick –con uso de sables, villanos con armas largas y casco y persecuciones interminables incluidas--; mientras que, por el humor, la cercanía a “Deadpool” es innegable. No siempre medir las bromas es también imaginar al Wade (Ryan Reynolds) capaz de burlarse de un villano antes de finiquitarlo, y que luego llega a casa a tener debates conyugales con su bella novia Vanessa (la actriz brasileña Morena Baccarin, que en la película de Prime Video repite el plato, pero como Valentina).
Arriesgar con el humor sin tapujos, sumado a una historia relativamente honesta (dos hijos que buscan hacer justicia por el crimen de su padre y ponen de cabeza a medio Hawai), personajes secundarios que aportan humor (Pika), amor (Valentina) y sensación de familia (Nani/Frankie Adams) parecen haber hecho el 50% del trabajo. Todo lo demás, coreografías de luchas, efectos especiales y dobles haciendo el trabajo de Momoa y Bautista cuando la luz baja lo permite, tampoco desentona. He aquí la posible explicación a que la cinta de Ángel Manuel Soto haya escalado el primer puesto de lo más visto en Amazon y se quede allí, al menos, unas semanas más.





