El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció el viernes 20 de febrero un plan destinado a suspender de manera indefinida la emisión de permisos de trabajo para las personas que se encuentran gestionando solicitudes de asilo. De implementarse, la iniciativa podría restringir el acceso legal al empleo para cientos de miles de inmigrantes durante un lapso que la propia agencia proyecta que podría prolongarse varios años.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos explicó que la iniciativa surge por la congestión actual del sistema, que imposibilita cumplir con los 180 días previstos para las evaluaciones.
La nueva regulación busca suprimir lo que las autoridades consideran un “estímulo” para solicitudes de asilo falsas, empleadas supuestamente por extranjeros como atajo para acceder de manera legal al empleo.
La entidad recalcó que desempeñarse laboralmente en territorio estadounidense no constituye un privilegio automático durante el análisis de solicitudes de protección humanitaria. Además, la Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos informó que actualmente existen 1,4 millones de expedientes pendientes, muchos de los cuales podrían recibir una resolución desfavorable.
Junto a la eventual paralización completa de las aprobaciones, la iniciativa incluye extender el período mínimo de espera necesario para acceder a un permiso, elevándolo de los 180 días vigentes a 365 días, es decir, un año entero.
La información publicada en el Registro Federal resulta preocupante: la Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos alerta que, de no implementarse esta estrategia, la acumulación de expedientes es tan elevada que podría requerirse entre 14 y 173 años para restablecer plazos de atención normales. Esta normativa se suma a decisiones recientes enfocadas en limitar ciertos privilegios migratorios y en priorizar la protección nacional por encima de la rapidez en los procesos humanitarios.