¿Carros autónomos cada vez más cerca del Perú?: La Ciudad de Buenos Aires aprobó el plan piloto para que circulen en la vía pública
La Ciudad de Buenos Aires habilitó pruebas con vehículos autónomos de Nivel 4 destinados al transporte de pasajeros y robots terrestres para reparto de última milla. En una primera etapa, los autos deberán contar con una persona a bordo, aunque este requisito podría eliminarse posteriormente
Un vehículo autónomo Waymo permanece estacionado cerca al Aeropuerto Internacional Sky Harbor, en Phoenix, una de las ciudades donde opera la compañía. (Foto: AP)
La conducción autónoma comienza a dar nuevos pasos en Latinoamérica. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires habilitó, mediante la Resolución 170/SECT/26, un régimen para que empresas y desarrolladores puedan realizar pruebas piloto con vehículos autónomos de Nivel 4 y drones terrestres autónomos en la vía pública. La medida fue publicada el 18 de agosto y busca evaluar el desempeño de estas tecnologías en condiciones reales de circulación.
La conducción autónoma comienza a dar nuevos pasos en Latinoamérica. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires habilitó, mediante la Resolución 170/SECT/26, un régimen para que empresas y desarrolladores puedan realizar pruebas piloto con vehículos autónomos de Nivel 4 y drones terrestres autónomos en la vía pública. La medida fue publicada el 18 de agosto y busca evaluar el desempeño de estas tecnologías en condiciones reales de circulación.
El objetivo no es permitir desde ahora la circulación masiva de carros sin conductor, sino generar información que permita a las autoridades definir una futura normativa específica. Cada empresa interesada deberá presentar su proyecto y obtener una autorización individual, en la que se detallarán, entre otros aspectos, las unidades, recorridos y condiciones de funcionamiento.
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¿Cómo funcionarán las pruebas?
Los vehículos seleccionados deberán corresponder al Nivel 4 de automatización SAE, uno de los grados más avanzados de conducción autónoma. A diferencia de los sistemas de asistencia que actualmente equipan numerosos autos, este nivel permite que el vehículo realice por sí mismo las tareas de conducción dentro de un área o bajo determinadas condiciones previamente establecidas.
Sin embargo, durante la primera etapa de pruebas los autos deberán contar con una persona a bordo capaz de asumir inmediatamente el control ante una eventual falla. Si los ensayos son satisfactorios y se cumplen las condiciones técnicas y de aseguramiento exigidas, la normativa contempla la posibilidad de eliminar posteriormente este requisito.
La regulación también incorpora los llamados drones terrestres autónomos, pequeños vehículos con ruedas destinados a tareas como reparto de última milla, transporte de cargas livianas, limpieza, mantenimiento, inspección y monitoreo urbano. A diferencia de los automóviles, estos dispositivos podrán realizar sus primeras pruebas sin una persona a bordo, siempre que cumplan con las condiciones de seguridad establecidas.
Se observa un vehículo eléctrico Jaguar autónomo de Waymo en Tempe, Arizona, en las afueras de Phoenix, el 15 de septiembre de 2025. (Foto de CHARLY TRIBALLEAU / AFP)
/ CHARLY TRIBALLEAU
¿Qué significa para el futuro de los autos autónomos?
La experiencia de Buenos Aires podría convertirse en un referente para otras ciudades de la región que todavía no cuentan con un marco específico para esta tecnología. La resolución establece requisitos técnicos, seguros y responsabilidades frente a eventuales incidentes, además de mecanismos de seguimiento del funcionamiento de las unidades.
Por ahora, no significa que los porteños vayan a encontrarse con robotaxis sin conductor circulando masivamente por sus calles. Se trata de una etapa experimental que permitirá determinar cómo interactúan estos vehículos con peatones, ciclistas y el resto del tránsito.
Para países como el Perú, donde la conducción autónoma todavía se encuentra lejos de formar parte habitual del transporte urbano, lo ocurrido en Buenos Aires sirve como una señal de hacia dónde podría avanzar la movilidad en la región. El siguiente paso será comprobar si la tecnología puede desenvolverse de manera segura fuera de los entornos controlados y, sobre todo, qué reglas deberán establecerse cuando llegue el momento de permitirla en las calles.