Expertos españoles sobre carros eléctricos chinos: “Su red de distribución ha mejorado”
Si bien los carros eléctricos todavía son una novedad en América Latina, ya tienen una gran popularidad en España, país donde ya los desmantelan para ofrecer piezas de recambio
Los autos chinos ya forman parte habitual del parque automotor europeo, incluyendo España. En ese país, el avance de fabricantes como BYD y MG empieza a sentirse también en el sector posventa: estos vehículos comienzan a ingresar en los desguaces españoles.
Los autos chinos ya forman parte habitual del parque automotor europeo, incluyendo España. En ese país, el avance de fabricantes como BYD y MG empieza a sentirse también en el sector posventa: estos vehículos comienzan a ingresar en los desguaces españoles.
“La presencia de modelos chinos en los centros de tratamiento de vehículos confirma su integración plena en el ciclo de vida del parque automovilístico español”, señala Marc Cuñat, responsable de recambios en Recomotor. Para la industria, se trata de un cambio de época: un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad para el mercado de repuestos, el mantenimiento y la economía circular, que ahora deben adaptarse a los eléctricos de última generación.
De acuerdo con Cuñat, en el caso de los autos eléctricos “la cantidad de piezas recuperables es similar” a la de los modelos a combustión: carrocería, suspensión e interiores siguen procesos equivalentes. La diferencia está en los componentes críticos, como el motor eléctrico y la batería de alto voltaje, que requieren sistemas de diagnóstico específicos. Además, “hay piezas que llegan en 24 horas”, lo que reduce los tiempos de espera en taller.
Las marcas asiáticas han mejorado notablemente la logística de recambios en Europa. Mientras que los repuestos urgentes llegan en un día, otros menos habituales, como cabeceras de asiento o partes del chasis, pueden tardar más de tres semanas. “Así, muchas reparaciones dejan de ser viables: con plazos tan largos y baja disponibilidad, el siniestro se acerca al valor venal del vehículo”, advierte el especialista.
El ingreso de estos autos a los desguaces abre un nuevo capítulo para la economía circular. La adaptación a sus plataformas, un diagnóstico preciso de los componentes y la garantía de recambios disponibles se convierten en pasos esenciales para avanzar hacia una movilidad más sostenible y eficiente.
Para que este nuevo engranaje funcione, talleres y desguaces están invirtiendo en formación en sistemas de alta tensión, herramientas aisladas y protocolos de desactivación de baterías, además de software de diagnóstico específico por marca. Esta profesionalización reduce riesgos y permite elaborar informes sobre el estado de los componentes críticos antes de autorizar una reparación o declarar una pérdida total.
También cobra relevancia la trazabilidad: pruebas de estado de salud (SoH) para decidir si una batería se reutiliza como recambio, se destina a una segunda vida en sistemas estacionarios o se envía a reciclaje; etiquetado y garantías claras en piezas reacondicionadas; y catálogos digitales con referencias equivalentes. A medida que crece el parque automotor, el flujo de piezas usadas tenderá a estabilizar precios y reducir los tiempos de espera.