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¿Pueden los simuladores de carreras profesionales mejorar el manejo de los conductores en la vida cotidiana?
Abito Caparó, campeón del FIA Rally Star y piloto profesional, señala que los simuladores dejaron de ser un simple juego para convertirse en una herramienta de entrenamiento que incluso puede contribuir a mejorar las técnicas de conducción en la vida cotidiana
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Resumen
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
La experiencia virtual permite anticipar maniobras, entender el comportamiento del vehículo y enfrentar escenarios críticos del manejo diario. (Foto: FIA)
Los simuladores de carreras dejaron de ser un simple videojuego desde hace tiempo. Hoy son una herramienta de entrenamiento utilizada por pilotos profesionales, academias y federaciones alrededor del mundo. Pero ¿hasta qué punto el Sim Racing puede realmente mejorar el manejo de un piloto en competencia y, más aún, aportar beneficios concretos a los conductores en la vida cotidiana? Para responder a esta pregunta conversamos con Abito Caparó, piloto peruano, campeón del FIA Rally Star y actual impulsor del Sim Racing como disciplina formativa en el país.
Los simuladores de carreras dejaron de ser un simple videojuego desde hace tiempo. Hoy son una herramienta de entrenamiento utilizada por pilotos profesionales, academias y federaciones alrededor del mundo. Pero ¿hasta qué punto el Sim Racing puede realmente mejorar el manejo de un piloto en competencia y, más aún, aportar beneficios concretos a los conductores en la vida cotidiana? Para responder a esta pregunta conversamos con Abito Caparó, piloto peruano, campeón del FIA Rally Star y actual impulsor del Sim Racing como disciplina formativa en el país.
Caparó conoce el tema desde dentro. Su vínculo con la simulación no nació como un complemento, sino como una necesidad. “El Sim Racing en mi formación como piloto ha sido clave, porque yo empecé aprendiendo habilidades en un auto de rally, no en un auto real, sino en el simulador. Yo no tenía un auto de rally para practicar, y lo más cercano que tenía era subirme a un 4x4, a un tracción delantera o trasera en el simulador”, explica.
Uno de los principales aportes del Sim Racing está en la construcción de bases sólidas del manejo. Lejos de solo acelerar, el simulador permite entrenar aspectos finos que luego marcan la diferencia en la pista. “Se pueden practicar y definir estilos de manejo: tipos de frenada, trazados de curva y habilidades de transferencia de peso. Si el carro pasa de una curva a una contracurva, esos son los pilares para tener una buena conducción”, señala Caparó.
En disciplinas como el rally, donde las superficies cambian constantemente, esta preparación cobra especial relevancia. Asfalto, tierra o mixto: cada condición exige respuestas distintas. “En el simulador puedes practicar cada una de esas superficies con su tipo de agarre. La frenada de un Fórmula 1 no es igual a la de un Honda Civic o a la de un Ford Fiesta Rally 3, pero lo que entrenas es la sensibilidad y la adaptación”, sostiene.
Abito Caparó fue campeón del FIA Rally Star, un programa global de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para descubrir y desarrollar jóvenes talentos del rally. Las pruebas inician desde los simuladores. (Foto: FIA)
/ FIA
Para Caparó, el buen piloto no es el que acelera sin medir consecuencias, sino el que sabe adaptarse. “Un piloto rápido no va a meter máxima velocidad directamente. Va a tener más recursos para adaptarse: si el auto rebota, si la caja es en H o secuencial. Eso lo ganas con horas de simulador y no gastando miles de dólares en la vida real”.
De la simulación a la pista
El uso del simulador ya es habitual entre pilotos peruanos de distintas disciplinas. Caparó menciona casos concretos: “Muchos pilotos que hoy hacen drifting, como Nicolás Orihuela o Luis Terranova, usan muchísimo el simulador. No solo para drifting, también para rally y circuito. Cuando se suben al auto real, tienen más confianza y habilidades”.
Incluso en el rally, tradicionalmente asociado a la ‘vieja escuela’, el panorama empieza a cambiar. “La nueva generación de pilotos ya tiene más recursos. Practican en simulador y llegan mejor preparados. Si además pueden subirse al auto real, el simulador deja de ser lo único, pero sigue siendo una gran herramienta”, añade.
Max Verstappen, campeón de la F1, utiliza simuladores como parte de su entrenamiento profesional
/ Red Bull
La clave está en el realismo. Los simuladores profesionales permiten quitar ayudas electrónicas y replicar con mayor fidelidad el comportamiento del vehículo. “En la PC, con programas como Assetto Corsa o iRacing, la física del carro es mucho más difícil. Hay gente que se frustra, pero quienes buscamos realismo queremos eso, porque cuando nos subamos al auto de carreras ya tendremos esa experiencia”, afirma.
Frenar, acelerar hasta el límite
Caparó distingue entre simuladores básicos y avanzados. Los primeros trabajan por posición; los segundos, por presión. “En los simuladores más avanzados, los pedales tienen células de carga. Puedes tener 100 kilos de presión en el freno. Eso te enseña a modular, a no trabar los neumáticos. Incluso hay vibraciones que te avisan cuando estás bloqueando”, detalla.
Este aprendizaje se traduce directamente en la vida real. Frenar mejor, acelerar con mayor progresividad y entender el límite del auto son habilidades transferibles. “Aprendes muchísimo de los límites del carro, pero también de los límites que tú mismo debes poner. Un manejo tosco y agresivo termina apagando el auto; uno sensible lo cuida”.
La capacidad de reacción en circuito y en la calle
El simulador también permite entrenar situaciones críticas como derrapes, subviraje o sobreviraje. Aunque no se sienten las fuerzas G, el cerebro aprende a interpretar señales visuales. “En drifting, por ejemplo, entrenas constantemente el ángulo del auto. En la vida real eso te da una perspectiva clara de cuánto timón y acelerador necesitas”, explica.
Para Caparó, este entrenamiento puede marcar la diferencia en la calle. “Hay momentos en los que necesitas recursos de reacción: una vía mojada, un neumático que pisa tierra, un animal que cruza. No siempre vas rápido, pero tienes que saber cómo reaccionar”.
El Sim Racing como herramienta de educación
Más allá del deporte, Caparó ve a los simuladores como una herramienta clave para la educación vial. “En Argentina ya hay programas en colegios donde usan simuladores con las propias calles de la ciudad. Los niños aprenden semáforos, señales y comportamiento vial desde pequeños”, comenta.
Un simulador básico puede costar S/. 4.000, mientras que uno profesional puede llegar hasta los S/. 10.000. (Foto: Red Bull)
/ Red Bull
En el Perú, considera que es un camino posible. “Con un proyecto integral, el simulador podría complementar la teoría de las escuelas de manejo. La práctica es donde más se falla, y el simulador es una herramienta muy real para eso”.
Un consejo final
Para quienes quieren iniciarse en el Sim Racing sin aspirar a competir, Caparó sugiere constancia y enfoque. El objetivo no es solo divertirse, sino aprender. El simulador, bien utilizado, puede formar mejores pilotos y también mejores conductores. Porque, como resume el campeón peruano, “manejar no es solo acelerar: es entender, anticipar y reaccionar”.