Trump cambia las reglas para los autos en EE.UU.: ¿vuelve a apostar por la gasolina y el diésel?
La administración estadounidense redujo las exigencias de eficiencia para los fabricantes y permitirá que los vehículos nuevos consuman más combustible. La medida se suma al retiro de incentivos federales para los eléctricos y representa un giro respecto a la política de la administración Biden
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, realiza un anuncio en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington D. C., Estados Unidos, el 28 de septiembre de 2026. (EFE/EPA/BONNIE CASH)
La administración de Donald Trump dio un nuevo giro a la política automotriz de Estados Unidos al reducir las exigencias federales de eficiencia de combustible para los vehículos nuevos, una decisión que favorece, en términos regulatorios, a los modelos con motores a gasolina y diésel frente a los eléctricos.
La administración de Donald Trump dio un nuevo giro a la política automotriz de Estados Unidos al reducir las exigencias federales de eficiencia de combustible para los vehículos nuevos, una decisión que favorece, en términos regulatorios, a los modelos con motores a gasolina y diésel frente a los eléctricos.
El Departamento de Transporte estadounidense estableció que el promedio de eficiencia de las flotas deberá alcanzar 34,9 millas por galón (14,8 km/l) en 2031, frente a las 50,4 millas por galón que contemplaban las normas aprobadas durante el gobierno de Joe Biden.
La administración Trump sostiene que la modificación permitirá reducir el costo de fabricación de los vehículos y, en consecuencia, el precio que pagan los consumidores. El Departamento de Transporte calcula que los nuevos estándares podrían reducir en aproximadamente US$1.300 el costo promedio de un vehículo nuevo.
Sin embargo, el cambio también implica que los fabricantes tendrán menos presión regulatoria para mejorar el rendimiento de sus motores o incorporar tecnologías de menor consumo, como los sistemas híbridos y eléctricos. Reuters señala que el gobierno estadounidense estima que la nueva regulación podría incrementar el consumo de gasolina en 4,6% hasta 2050 respecto de las reglas anteriores.
Un conductor reposta gasolina sin plomo en un vehículo en una estación de servicio BP en Miami, Florida. Fotógrafa: Eva Marie Uzcategui/Bloomberg.
/ Eva Marie Uzcategui
Un cambio frente al impulso a los eléctricos
La nueva regulación forma parte de un giro más amplio de la política automotriz de Trump. Durante su administración también se eliminó el crédito fiscal federal de hasta US$7.500 para la compra de determinados vehículos eléctricos nuevos, uno de los principales incentivos que había impulsado la administración Biden.
La Casa Blanca y el Departamento de Transporte defienden estas decisiones bajo el argumento de ampliar la libertad de elección de los consumidores y reducir el precio inicial de los vehículos.
En contraste, organizaciones ambientales han cuestionado el cambio por sus posibles efectos sobre el consumo de combustible y las emisiones. Reuters recoge que grupos ambientalistas consideran que la flexibilización trasladará mayores costos a los conductores a través del combustible y la contaminación.
Así, Estados Unidos vuelve a colocar en el centro de su política automotriz una mayor libertad para fabricar y vender vehículos de combustión, mientras reduce algunos de los mecanismos regulatorios que habían acelerado la transición hacia tecnologías electrificadas.