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Jaguar E-Pace: probamos la SUV compacta de la marca británica | FOTOS 

Jaguar ingresa a lo grande en el segmento de moda con la E-Pace, auto que, pese a ser una SUV, mantiene aquella puesta a punto tan adictiva de la marca: deportividad y diversión de conducción sin sacrificar el confort.

Ian Callum es un diseñador escocés que a sus cortos 13 años envío a Jaguar un diseño para que evalúen su trabajo y pueda conseguir un puesto en algún momento de su vida. Lo consiguió y ahora es el responsable del departamento estético de la firma inglesa.

La E-Pace es una de sus creaciones. Pero, ¿cómo hizo Ian para que una SUV compacta pueda llamar tanto la atención? Pues tomó como base la estética del deportivo compacto de Jaguar: el F-Type. Sin embargo, tiene su propia personalidad y mucho carácter, con un diseño que puede que sea el mejor logrado en el segmento.

En el frontal, se muestra la clásica y enorme parrilla de la marca inglesa, que tiene como gran distintivo el logo con el enfadado felino en fondo rojo. Los faros son full LED (Jaguar LED Technology) con un impresionante poder de iluminación. Aquí es donde vemos los primeros rasgos del F-Type, solo que con unos centímetros más elevado del suelo.

Por los lados, el estilo del coupé deportivo también está presente, aunque, al ser una SUV predomina la robustez, lo cual se puede apreciar en los guardafangos y en la mayor cantidad de nervaduras, algo que, dicho sea de paso, lo diferencia de sus pares alemanes, que tienen un estilo algo más plano.

Pero es en la zaga donde se puede ver un mayor parecido con el F-Type, desde la caída del techo (que dificulta un tanto la visibilidad hacia los ¾ posteriores) hasta los imponentes faros y las dos sensacionales salidas de escape –reales- que van integradas al parachoques.

Por último, otro detalle a destacar en la E-Pace es que tiene algunos huevos de pascua. El primero lo encontramos en la zona oscura del parabrisas delantero, donde aparece un jaguar y su cachorro. La misma imagen también es proyectada por los retrovisores en el piso cuando abrimos las puertas.

Más rasgos F

Por dentro, la inspiración F-Type continúa, mostrando frescura, y deportividad a la vez, en todas sus líneas. El panel de instrumentos también es muy similar al del coupé, con indicadores analógicos y un display de 5 pulgadas al centro que brinda harta información del auto, como las asistencias de seguridad u otras configuraciones. También destaca su enorme pantalla central de 10 pulgadas, de buena resolución y funcionamiento intuitivo, así como el sistema de audio firmado por Meridian.

La posición de manejo es notable, con ajustes eléctricos de los asientos hasta en diez posiciones y un timón regulable tanto en altura como en profundidad. Sin embargo, al ser una SUV el asiento del piloto queda en una posición alta incluso regulándolo lo más bajo posible, algo que no representa algo malo.

Hablando de la habitabilidad, el espacio en la fila posterior es digno de una SUV y dos adultos que superen el 1.80 metros entrarán sin problemas. Un tercero ya no tanto por el túnel de transmisión, que es bastante pronunciado, aunque, a decir verdad, el espacio en la plaza del medio es más amigable que en otros modelos del segmento.

Sello propio

Aquí ya dejamos los rasgos del F-Type y nos enfocamos directamente en lo que nos ofrece la E-Pace como tal. A nuestro país, llega con un motor de cuatro cilindros de 2,0 litros que otorga 250 HP y que va ligado a una caja de cambios automática (de convertidor de par) de nueve velocidades.

Lo primero a destacar es el confort de marcha en zonas urbanas. La configuración de la suspensión, si bien es un tanto rígida, filtra bastante bien las imperfecciones de las lamentables pistas de nuestra ciudad, así como los rompemuelles. La dirección, en tanto, es muy precisa y siempre va hacia donde queremos que vayamos. Eso sí, el radio de giro es un tanto limitado, lo cual se traduce básicamente en que, por ejemplo, tengamos que dar más vueltas del timón para hacer un cambio de frente.

El motor tiene una gran flexibilidad, de manera que responde muy bien en terrenos urbanos. Las salidas son buenas por más de que el acelerador tiene una reacción un tanto adormecida al principio, sobre todo en el modo “Eco”. Esto, evidentemente, con el fin de hacer la menor presión posible y, así, ahorrar combustible. Sin embargo, una vez que reacciona del todo empezaremos a sentir el poderío del 2,0 litros.

La caja, por su parte, es muy suave y lineal, pero en las salidas, en algunas circunstancias, nos dimos cuenta de que partíamos en segunda, aunque el desempeño era como si estuviéramos saliendo en primera. Extraño, pero se trata de una configuración que también nos permite ahorrar combustible. También tenemos un modo manual, pero manipulable desde la misma palanca. Las levas solo están disponibles en la versión tope de gama, algo que creemos debería estar disponible desde las versiones de entrada. Si bien es una muy buena transmisión, esta no llega a ser tan veloz en el paso de marchas como las cajas (de doble embrague y convertidor de par) que usan sus rivales.

Si quieres saber más sobre nuestra prueba al Jaguar E-Pace puedes leerla completa en la edición 649 de Ruedas&Tuercas.

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