Las empresas que venden  no siempre manejan estándares de medición acordes al mercado local. Luego de comprar uno te puedes dar con la sorpresa de que los datos mostrados no son similares a lo que esperabas.

Puede resultar decepcionante que, luego de decidirte por un modelo de auto aparentemente económico en el consumo, resulte todo lo contrario. O te engañaron en relación a la potencia del vehículo y la velocidad que puede alcanzar.

La manera más efectiva de poder corroborar la información es pedir una prueba de manejo al concesionario de la marca. Así, el conductor podrá comprobar y comparar por sí mismo si el auto elegido es el adecuado para él.

También es importante preguntar a dueños de autos similares cuál ha sido su experiencia con ese modelo. Hay que tener en cuenta que las necesidades y métodos de manejo de cada conductor son distintas. 

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