Por Leslie A. Galván

Sería cuestión de indagar si existe algún otro personaje peruano, tan jovial y caricaturesco como Raúl Romero, que pueda quedar atrapado en el tiempo. En la película “Los patos y las patas”, idea original del cantante, ocurre exactamente esto. Tal vez, por su cameo, donde se viste de escolar. Tal vez, porque la película empieza con un viaje al pasado. Pero, en realidad, son sus canciones, con ese doble sentido de Romero desde su época en los Nosequien y los Nosecuantos, las que provocan un par de risotadas en una trama distinta, que aborda una historia de amor.

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