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Bastó apenas el episodio estreno de la serie TED –emitido allá por febrero de 2024—para conocer el temperamento y la esencia de la ‘invitada’ a la familia Bennett. Blaire (Giorgia Whigham), la prima progresista que buscaba repartir lo justo para cada integrante de la familia que la acogió mientras estudiaba la universidad, había sido descubierta vendiendo marihuana para, con ese dinero, pagar su matrícula (¡luego se revelaría que su tío Matty le cobraba, además, por la habitación que ocupaba en casa!). Surgía la pregunta: ¿siempre el fin justifica los medios?
Bastó apenas el episodio estreno de la serie TED –emitido allá por febrero de 2024—para conocer el temperamento y la esencia de la ‘invitada’ a la familia Bennett. Blaire (Giorgia Whigham), la prima progresista que buscaba repartir lo justo para cada integrante de la familia que la acogió mientras estudiaba la universidad, había sido descubierta vendiendo marihuana para, con ese dinero, pagar su matrícula (¡luego se revelaría que su tío Matty le cobraba, además, por la habitación que ocupaba en casa!). Surgía la pregunta: ¿siempre el fin justifica los medios?
Diseñada como una serie de comedia, “TED” es una precuela de las películas que alguna vez Mark Wahlberg junto a (primero) Mila Kunis y (luego) Amanda Seyfried convertirían en un éxito en los años 2012 y 2015. No era época de streaming, por lo que aún el público solía llenar las salas de cine para ver, en este caso, cómo el sueño de cualquier niño (ver a su oso de peluche cobrar vida tras pedirle un deseo a las estrellas) se volvía realidad. Pero su creador, Seth MacFarlane, optó por un giro de tuerca osado: TED era cualquier cosa menos un adorable osito. Se trataba de un arrebatado personaje que con apenas 60 centímetros parecía conocer de memoria el (imaginario) diccionario de insultos y términos lindantes con el machismo. Eran, pues, otros tiempos.

El creador nacido en Connecticut –que aportaba, además, con la voz al TED en inglés—optó porque este ‘malcriado’ personaje que comía y bebía lo que sea, pero nunca sufría problemas estomacales, no sea solo ícono de lo que hoy llamamos incorrección política. En sus dos películas intentó arroparlo con guiones que lindaban con la comedia romántica. John Bennett (Mark Wahlberg) era lo que llamaríamos un niño dentro del cuerpo de un adulto. Quien lo sufrió más probablemente fue la primera novia, Lori Collins (Mila Kunis), quien por amor intentó cambiarlo casi hasta el final. En medio de esa esforzada cruzada, por supuesto, el oso de peluche parlante fue primero un ‘gancho’ aunque, luego, un estorbo, hasta que optó por dejar la casa, como un adulto.
Como toda precuela, la serie de 2024 debía mantener ciertos aspectos que la vinculen a las películas. Más allá del oso de peluche, John Bennett debía tener un aspecto relajado, sin muchas ideas claras sobre el futuro. Allí encajó casi a la perfección el californiano Max Burkholder, interpretando a un chico que se aprestaba a terminar sus últimos años de colegio. Era 1993. Casi treinta y tres años atrás todo parecía distinto. Era como un “Volver al futuro” menos oneroso, pero con las mismas exigencias temporales-históricas, que felizmente Seth MacFarlane y el equipo de Peacock (la cadena que lo produjo en Estados Unidos) resolvieron a cabalidad. La primera temporada con siete episodios y la segunda con ocho que cierran enviando a un ‘link’ imaginario a las películas de Wahlberg.
EL PAPEL DE LA MUJER
Resulta difícil olvidar la idea que esta sitcom planteaba desde su episodio estreno. Un adolescente camino a terminar la escuela junto a su oso de peluche ‘viviente’ que, tras un momento de generar gran expectativa, terminaría siendo ‘olvidado’ por todos en la cálida Framingham, Massachusetts.

El hogar estaba habitado por John, su padre Matty (el afiatado Scott Grimes), su madre Susan (la sensible Alanna Ubach), pero además la joven Blaire, una prima, hija del hermano de Matty, quien ocupaba una de las habitaciones del segundo piso mientras intentaba avanzar sus primeros años de universidad. El personaje interpretado por Giorgia Whigham resulta, ciertamente, un aire de frescura en una propuesta cuyo tono podría hacer cierto ruido en los tiempos actuales. La estudiante es una idealista que busca justicia aún en temas aparentemente menores. Su tía Susan queda mal parada por expresiones de su esposo, el conservador tío Matty, y es ella quien levanta la voz en la mesa y es capaz hasta de exigirle se disculpe mismísimo hermano de su papá (y dueño de la casa que ocupa). Aspectos así son los que la actriz neoyorquina de 28 años gustaría que los seguidores de la serie recuerden. Tal como lo destaca en esta entrevista vía Zoom con El Comercio, a propósito de la ya estrenada temporada 2 de “TED”.
“Me gustaría que recuerden la pasión de Blaire. Creo que es lo más importante y a lo que suelo volver. Blair quiere ver a todos triunfar. Los quiere motivados, alcanzando su máximo potencial. Siendo una mujer proactiva, es la pasión aquello que la impulsa a querer hacer de la familia mejores personas”, señala.

A lo largo de los 15 episodios que tiene la serie de Universal+ (la cadena que la transmite vía streaming en Latinoamérica), en más de una ocasión Blaire sale al rescate de Susan y, mediante consejos propios de alguien que parecía mayor que ella, es una especie de ‘cable a tierra’. Aunque en realidad quizás su misión inicial era la de ser la ‘hermana mayor’ que John nunca tuvo. Es decir, todo aquello que el oso de peluche parlante no ha sido… por decisión propia.
Pero en aquel episodio inicial del año 2024, es Blaire la que termina en aprietos. La ‘chica modelo’ vende marihuana junto a una amiga. El motivo es poder juntar dinero para la colegiatura, pero eso poco importa ante el escándalo que se desata en casa de los Bennett. El tío Matty no acepta explicaciones y expulsa a su sobrina del hogar. Es ahí que John y TED deben diseñar un plan para que la joven siga bajo su mismo techo. No piensan siempre igual, pero el cariño y la ‘sangre’ está.
UNA ÉPOCA ESPECIAL
Por su fecha de nacimiento, Giorgia Whigham (1997) no fue testigo de la agitada década de los noventa, pero tras asumir su rol en la serie de MacFarlane fue averiguando poco a poco qué características tuvo esa época histórica, marcada por colapsos políticos, conflictos sociales, pero, sobre todo, cambios para millones de personas que no tenían un Twitter (ahora X) dónde salir a despotricar o una cuenta de Instagram para, por lo contrario, compartir sus alegrías.
“¡Oh…los 90! Muchas personas echan de menos de esa época los medios físicos. Seth lo dijo en una entrevista y pensé robarle la frase (risas). En ese entonces había revistas, CDs, las cosas en sí eran más tangibles y creo que eso luce como una forma genial de vivir. No todo era tan inmediato, lo que quizás te forzaba a ser un poco más reflexivo, ya que hoy en el celular está todo e inmediatamente. Así que pareció una década muy divertida para vivir. ¡Y la ropa que usaban también era muy atrevida!”, destaca Whigham.

Los aprietos en los que John y TED se meten estudiando en la preparatoria John Hancock son también muy de los ‘noventas’. En la primera temporada, el oso de peluche busca a toda costa que lo echen de la escuela, pero la directora es un hueso duro de roer. Entonces, TED opta por confesarle que “vende drogas”, pero cuando esta le pide se las muestre, el protagonista de la serie confiesa que simplemente se olvidó el paquete en casa. Ya en la temporada 2 de la serie de Universal+ Latinoamérica, los inseparables amigos son descubiertos haciendo llamadas telefónicas a ‘líneas HOT’ desde un de los teléfonos fijos del centro de estudios. Al revelarse la factura de cuatro mil dólares, la directora consigue a un tenebroso investigador para dar con la identidad de él o los responsables. A la par, suspende la fiesta de graduación mientras no se dé con los culpables. Presionados por todos lados, los amigos inesperables hasta sufren pesadillas imaginándose presos por los cuatro mil y pico de dólares que no tienen para pagar en llamadas.
CON EL ARTE EN LAS VENAS
Whigham nunca olvidará una serie como “TED” porque se trata de la primera vez que actúa en una historia que tiene a una familia como centro de todo. Una experiencia especial en todo sentido.
“Ha sido increíble, hermoso y emocionante. Fue algo muy divertido. Nunca antes había hecho comedia pura y dura, y este era un entorno totalmente nuevo para mí. Creo que la unidad familiar que formamos fue realmente hermosa. La filmación se extendió durante unos cinco años (para dos temporadas) y la verdad es que la gente creció mucho. Vernos crecer como actores y como personas fue increíble”, destaca en otra parte de la entrevista con El Comercio.
Una experiencia especial dentro de las muchas que ya acumula, y de las que vendrán, claro. Giorgia empezó su carrera apenas a los 18 años y desde entonces no ha parado, logrando papeles de interesante factura en películas como “Una pequeña mentirosa piadosa” y series como “El castigador”, “13 Reasons Why”, entre otras. ¿Acaso está siguiendo el camino de su exitoso padre?

Giorgia es hija de Shea Whigham (Florida, 1969), el actor y productor que acumula nada menos que seis apariciones en películas nominadas al Oscar (“Vice”, “El lobo de Wall Street”, “American Hustle”, “Joker”, “F1” y “Silver Livings Playbook”). Un envidiable palmarés que la joven estrella de “TED” asegura ver de lejos, y con humildad, porque le permite recordar cuando su padre no la pasaba tan bien, pero fue la vocación aquello que lo sostuvo firme.
“Desde muy joven vi a mi padre desenvolverse en el mundo de la actuación y fue interesante porque (de niña) recuerdo que las cosas fueron duras. Era un actor con dificultades cuando yo era pequeña y hasta los 13 años realmente ocurrió así. Pero vi en él una pasión que nunca muere, y eso fue lo que realmente me impulsó a ser quien soy. Veía a alguien frente a mí todos los días que amaba profundamente lo que hacía y sí, eso realmente avivó la llama en mí para hacerlo”, concluye la actriz, aceptando que, efectivamente, el amor al arte atraviesa sus venas.
Mientras se prepara para asumir futuros roles en cine y TV, Giorgia Whigham está lista para recibir el feedback de los miles de seguidores de “TED” que la ven como la idealista y justiciera Blaire Bennett en la parrilla de Universal+, una cadena de streaming que compite con las grandes mediante propuestas propias y, como en esta ocasión, ciertamente, osadas.













