

Bajo la luz cruda de un hospital de Tucumán, Argentina, Julieta entreabre los ojos, debido a la anestesia. En medio de un procedimiento obstétrico, la policía irrumpe en el quirófano y esposa a la joven en la cama. Así inicia “Belén”, la película que se adentra en la opresión de ser mujer en la Argentina de 2014, con un caso judicial donde la ley y el prejuicio se confunden. Dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, “es una historia universal”, defiende la actriz en una entrevista exclusiva con Saltar Intro de Diario El Comercio.
Bajo la luz cruda de un hospital de Tucumán, Argentina, Julieta entreabre los ojos, debido a la anestesia. En medio de un procedimiento obstétrico, la policía irrumpe en el quirófano y esposa a la joven en la cama. Así inicia “Belén”, la película que se adentra en la opresión de ser mujer en la Argentina de 2014, con un caso judicial donde la ley y el prejuicio se confunden. Dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, “es una historia universal”, defiende la actriz en una entrevista exclusiva con Saltar Intro de Diario El Comercio.
Cómo un caso puede transformarse en símbolo y detonante colectivo. “Belén”, basada en el libro “Somos Belén: una injusticia conmueve al mundo”, de Ana Correa, clava el foco en la joven oprimida. Fonzi define el servicio de este personaje como “poner el cuerpo en función de otro, sin juzgar; dándose cuenta de que hay una injusticia”. Es decir, ser la firme columna vertebral de la lucha por la legalización del aborto en Argentina.
Trailer oficial de “Belén”
Entrevista completa
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Fecha de estreno
Producida por K&S Films, la misma compañía detrás de “Relatos Salvajes”, y distribuida por Amazon MGM Studios, “Belén” pasó por cartelera internacional el 18 de septiembre y, meses después, el 14 de noviembre, aterriza en Prime Video. La cinta fue seleccionada como representante oficial de Argentina a los Premios de la Academia, Oscar 2026, y candidata a Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya.
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“Belén”: ecos del derecho al aborto en la Argentina

En la versión de Fonzi, Camila Plaate encarna a la joven Belén, un nombre anónimo para resguardar la identidad de la acusada por “homicidio agravado por el vínculo” durante el juicio. La película se avecina con empatía a los matices de la acción humana, muy particularmente de la mujer argentina. Pero “Belén” no es sólo una película sobre feminismo o ley. La abogada Soledad (Fonzi), a cargo del caso, arrastra el peso de todos los que pueden ser héroes cotidianos.
“Esa persona, acusada injustamente, podemos ser cualquiera de nosotros en cualquier ámbito de la vida o disciplina que nos toque. Hablamos de esa diferencia, de hacer las cosas con cuidado, en pos de cambiar algo”, explica sobre los personajes de su película.
“Belén” llega en un contexto de alta sensibilidad política, y Fonzi, frente a la cámara, con el mentón hacia arriba, no teme en hablar de los ecos sociales del gobierno del presidente argentino Javier Milei. “Estamos justo en un contexto donde está muy vapuleada la lucha, el feminismo vapuleado, las mujeres, las quejas, las marchas, porque les conviene. Pero no hay que olvidar que esas fueron nuestras herramientas de movilización, y eso logró cambiar algo. En 2020, obtuvimos la ley de aborto, y a partir de eso, con Belén, empezaron un montón de olas de ‘Ni una menos’”, dijo.
Detrás de la escena de Camila Plaate

Plaate asume la vulnerabilidad de Julieta (Belén). “Lo más difícil fue entender el silencio de Belén, ese no poder hablar porque nadie te cree”, reconoce la actriz, natural de Tucumán, donde ocurre el caso judicial y se filma la película.
El primer escenario, el más lúgubre, se ilumina de repente en el rostro de los médicos a cargo de la paciente. En el quirófano, ella grita y llora; sigue anestesiada. Uno puede pensar que ese registro significó una catarsis para la protagonista y el equipo. En cierta medida, lo fue. Se repitió varias veces. Pero Fonzi y Plaate recuerdan con risas cómo apagan la intensidad, al compartir un cigarro, mientras una de ellas estaba en la camilla y la otra, dirigiendo la escena.
“Ha sido poner el cuerpo en esa escena, pero sintiendo la vulnerabilidad por la que pasó Belén, por la torpeza y la violencia, donde los médicos hacían de policía y los policías de médico, donde todo lo institucional es desvariado y totalmente violentado”, afirma Plaate. “Por el trabajo con mi coach actoral, Fran Ure, lo técnico me ha servido mucho para organizarme, saber cuándo respirar y cuándo calmarme, porque la emocionalidad se podía desbordar”, agrega.

“Veo la historia de Belén desde la comprensión. Instalé todos los sucesos para interiorizarla y trabaja bajo control. Ella estuvo encerrada dos años, y podría haber estado ocho, pero estuvo muy tranquila, en el sentido de que estuvo controlando todo lo que sentía”, sumó sobre su interpretación.
El elenco de la cinta se completa con la participación de Julieta Cardinali (“En terapia”), Sergio Prina, Luis Machín y el cameo de María Valverde (“Tres metros sobre el cielo”) como una abogada argentina. Por su parte, Laura Paredes asume como la mano derecha del equipo legal de Soledad (Fonzi), y también escribe la adaptación.
Religión y justicia
Con “Blondi” (2023), su ópera prima, Fonzi había explorado otra maternidad posible. “Belén”, en cambio, la enfrenta a la maternidad en su opresión, en la imposición social y en muchas otras formas. Paredes apoyó a la directora en la escritura de su primera película, y vuelven a trabajar juntas para este segundo proyecto.
Fonzi, inspirada en una figura real, Soledad Deza, encarna la ética del acompañamiento, pero sin despegarse de sus creencias espirituales. Como ocurre en Tucumán y América Latina, el catolicismo toma un papel importante, sobre todo cuando la película se trata de la justicia versus la injusticia en el caso de aborto de Belén.

El guion se adapta a la historia real de una joven tucumana acusada de aborto ilegal, tema que sigue dividiendo aguas en la Argentina post-legalización.
Paredes recuerda que “en tribunales, hospitales, en todos lados en Tucumán había muchísimas cruces… Eso podía estar pensado solamente como un elemento coercitivo, en relación al aborto, pero también tenía que ver con la práctica o modo de la religión”, comenta. Ese clima, dice, atraviesa la construcción de los personajes. “Soledad, la abogada que defiende a Belén, pertenecía a la agrupación ‘Católicas por el Derecho a Decidir’, y está con una Virgen todo el tiempo en la película, y tiene discusiones con su hija sobre creer en Dios. Nos gustaba que tuviera varios matices, que no fuera unidireccional con respecto a lo religioso, sino que aparecieran personas creyentes de distintas maneras”, dice Paredes.
Fonzi continúa la conversación de su colega para recalcar que “en el personaje de Belén, lo religioso también habla de ayudar al otro”. “Entonces una chica en una circunstancia de injusticia. Bueno... Alguien, que cree en Dios o en el bien-hacer, intentará ayudarla. Eso también se mezcla, como además de que es una provincia híper, súper, ultraconservadora”, comenta Fonzi.
Dolores Fonzi: “No hay que ser mujer, feminista o militante para ver esta película”

Mujeres filmando mujeres. Como Lucrecia Martel y Tatiana Huezo, Fonzi se suma a los filmes de diálogos social de esa generación de directoras que están reescribiendo el canon del cine político desde una sensibilidad diferente, por obvias razones.
Ni Paredes ni Fonzi sienten que el dolor necesita mucho decorado, por lo mismo la imagen es realista. Además, la película rechaza la simplificación del aborto como algo moral. Incluso Plaate se refiere al tema como “una cuestión de salud” pública, que la interpeló “como mujer y como tucumana” apenas leyó el guion. Sin embargo, las imágenes del movimiento feminista argentino —pañuelos verdes, marchas, coros de apoyo a la causa— funcionan como respiro colectivo dentro del drama individual de Belén. “El pueblo unido jamás será vencido”, bromea Fonzi.
“Hay que conversar, pensar. Hay algo de la película que se determina cuando la gente la ve. Lo que percibió. Si se sintió identificado. Lo que le representa la contra de eso. Para bronca de los detractores, la película habla de un montón de temas y no está...”, dice Fonzi. “No está sesgada”, agrega Paredes.
“No hay que ser mujer, feminista o militante por algún derecho para ver esta película. Habla de la humanidad atravesada por otra humanidad y cómo cada uno quiere conectar con eso, y tratar de cambiar las cosa. Y de cómo cada uno, desde su pequeño lugar, puede hacer algo. Eso es universal y supera lo que es una militancia”, finaliza la cineasta argentina.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.










