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"Acoso sexual y fama", por Pedro Suárez Vértiz 

Se abrió la caja de Pandora en la industria del cine

Pedro Suárez Vértiz

"Acoso sexual y fama", por Pedro Suárez Vértiz. (Ilustración: Nadia Santos)

"Acoso sexual y fama", por Pedro Suárez Vértiz. (Ilustración: Nadia Santos)

Estoy en shock por las recientes acusaciones contra Kevin Spacey. Quizás el único actor contemporáneo a la altura de Al Pacino, Robert de Niro o Marlon Brando. Sabía de su homosexualidad, pero jamás pensé que se vería envuelto en algún escándalo de acoso. Dudo mucho de la veracidad total de lo difundido, al igual que dudé siempre sobre la sobredimensionada pedofilia de Michael Jackson. Vamos, no digo que Spacey no haya seducido desatinadamente a algún hombre alguna vez o que Michael Jackson no haya tenido extrañas conductas con menores. Cosas que no excuso ni justifico. Pero ponerlos como depredadores sexuales a niveles caligulescos o degenerados en constante cacería sí es un añadido amarillista que debemos restar si queremos llegar al exacto nivel de inmoralidad de estos personajes.

Hay múltiples casos de acusaciones por acoso sexual en figuras públicas. El caso de Kevin Spacey ha sido el más resaltante pues son eventos antiguos que recién salen a la luz. Muy similar al caso del actor considerado el ‘Padre de América’ por su imagen bonachona: Bill Cosby. Lo terrible en Spacey es que son denuncias por quienes fueron menores de edad en su momento. David Letterman también fue involucrado en un acoso a una mujer, pero lo confesó oportunamente y el planeado chantaje de la acosada le salvó el pellejo.  

Spacey, en un comunicado, pidió disculpas y admitió su homosexualidad. Esta confesión no generó el efecto de aceptación y empatía en el público, como quizás esperaba, sino más bien repudio y burla, pues las duras acusaciones tenían más gravedad mediática. Desde aquel comunicado no se supo más del actor, hasta el lunes de esta semana. La revista estadounidense US Weekly publicó las primeras imágenes del dos veces ganador del Óscar en un centro de rehabilitación para la adicción al sexo. Kevin Spacey se habría internado voluntariamente en el mismo sitio que ha recibido a personajes como Tiger Woods, David Duchovny y Michael Douglas.

Ubicado en Arizona, el centro de rehabilitación The Meadows también tiene como paciente al productor Harvey Weinstein, pieza clave en todo este embrollo pues, como describe el diario 20 minutos, “su historia abrió la caja de Pandora de la lacra de los abusos sexuales en Hollywood y la industria del cine”. 

Cuando una persona sale a denunciar un caso como este, siempre se genera un efecto colateral con otras personas públicas. Por ello la reciente acusación hacia Dustin Hoffman. La denunciante y reconocida escritora estadounidense, Anna Graham Hunter, acusa a Hoffman por un acoso sexual ocurrido en 1985. Hace más de 30 años. La acusación a Weinstein fue la que creó este efecto dominó. El caso de Hoffman es grave porque la escritora solo tenía 17 años cuando ocurrió el evento. Ella señala que recién ahora entiende lo que estaba ocurriendo, a diferencia de cuando solo iba al baño a llorar luego de que Hoffman la tocara indebidamente.  

El actor se pronunció al respecto, pero su declaración no apaciguó nada. Él dijo: “Tengo el mayor respeto por las mujeres y me siento muy mal por cualquier cosa que haya hecho o haya puesto en una situación incómoda a Anna Graham. Lo siento. Estos hechos no reflejan quién soy”. Conductas como estas pueden derrumbar todo lo que una persona ha construido, en minutos. Kevin Spacey ha sido removido de la serie que protagonizaba y se canceló la entrega este año de su premio Emmy honorífico.

Otro caso con consecuencias de gran magnitud es el de Louis C. K., recientemente denunciado por acoso sexual a más de una persona. El comediante, quien es padre de familia, aceptó la veracidad de las cinco denunciantes y en menos de dos días se quedó sin representante, sin publicista, sin espacio en el cine y la TV. Incluso sin Netflix, la plataforma que constituyó gran parte de su trampolín para ser considerado uno de los mejores comediantes de la historia.

Los acosadores sexuales son repudiados en el mundo. Por eso una persona famosa debe ser proporcionalmente más cautelosa con su imagen. Los medios toman la información, le añaden especulación y es ahí donde el precio de la fama alcanza su castigo más alto. 

Esta columna fue publicada el 18 de noviembre del 2017 en la revista Somos.

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