Por Nora Sugobono

Astrid sube y baja escaleras decenas de veces cada día. Lo hace trepada en unas plataformas que -insiste- son excesivamente cómodas y, por ese motivo, se ha comprado el mismo calzado en distintos colores. No sé cómo lo logra. Solo sé que Astrid Gutsche es una fuerza de la naturaleza: compite en concursos de baile, crea postres nuevos, atiende la mesas, investiga sobre ingredientes, toma mezcal, posa para las fotos que le piden sus comensales y siempre (siempre) sonríe. Está en su casa, y se nota.