Por Milenka Duarte

Hace unas décadas, los amigos imaginarios eran un elemento casi omnipresente en la infancia. Hoy, ese escenario ha cambiado: muchos niños y adolescentes ya no solo conversan con personajes creados en su mente, sino también con inteligencias artificiales como ChatGPT. Este fenómeno, sin duda, abre un dilema que interpela a familias y educadores: ¿hasta dónde puede acompañar la IA sin reemplazar las amistades reales?