Por Milenka Duarte

“No llores, tú eres un chico fuerte” o “Ayuda tú, que las niñas son más responsables”. Estas son algunas de las frases que, en pleno siglo XXI, forman parte de la crianza de muchos niños. Aunque parecen inofensivas e incluso pasen desapercibidas, la realidad es que moldean de manera silenciosa la identidad emocional de los niños. Básicamente, cada vez que son empleadas, van marcando lo que supuestamente “debe” hacer un niño o una niña, delimitando aspecto como quién puede llorar, quién tiene que ser fuerte, quién cuida y quién es cuidado.