Por Milenka Duarte

Entre comidas abundantes, horarios irregulares y menos movimiento del habitual, la semana entre Navidad y Año Nuevo, suele vivirse como un pequeño paréntesis para el cuerpo. Aunque muchas personas temen que unos días sin entrenar borren meses de esfuerzo, lo cierto es que el impacto no va tanto por el lado físico visible, sino por cómo el cuerpo se siente y funciona en el día a día.