Por Milenka Duarte

Te ha pasado alguna vez que, alguien hace un comentario sobre ti —ya sea sobre tu trabajo o tu desempeño en alguna actividad — y aunque no es una cuestión personal ni hay una mala intención, sientes un nudo en el estómago y una incomodidad desproporcionada que no sabes explicar. O tal vez, frente a una conversación difícil, notas que algo dentro de ti se encoge y te descubres actuando como aquella versión pequeña de ti que prefería evitar el conflicto a toda costa.