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Son las once de la noche, la casa está en silencio, pero en el cuarto de los niños la batalla por dormir no cesa. Entre pantallas parpadeantes, horarios imposibles y rutinas agotadoras, lograr que los más pequeños alcancen un descanso reparador se ha convertido en todo un reto moderno. Y claro, cuando el cansancio acumulado pesa tanto, es fácil entender por qué el boom de la melatonina se ha vuelto el salvavidas favorito de muchos adultos.
Son las once de la noche, la casa está en silencio, pero en el cuarto de los niños la batalla por dormir no cesa. Entre pantallas parpadeantes, horarios imposibles y rutinas agotadoras, lograr que los más pequeños alcancen un descanso reparador se ha convertido en todo un reto moderno. Y claro, cuando el cansancio acumulado pesa tanto, es fácil entender por qué el boom de la melatonina se ha vuelto el salvavidas favorito de muchos adultos.
Sin embargo, en pleno desarrollo, cuando el sueño es un pilar innegociable para su crecimiento, conviene detenerse un momento. Si el cerebro infantil produce esta hormona de manera natural, ¿es realmente seguro darle este suplemento a un menor?
Personalmente considero que, hoy, la línea entre lo “natural” y lo adecuado a veces se desdibuja. Por eso, antes de caer en la tentación del frasco de gomitas, hay algunos puntos que todo padre debe conocer.
¿Sabes realmente por qué no duerme?
Cada vez más familias recurren a los suplementos a la primera señal de insomnio infantil, pero ¿qué tan frecuente es que un problema de sueño se resuelva exclusivamente con ellos? Tal como señaló la doctora Gina Robinson, pediatra de Cleveland Clinic, las dificultades para dormir rara vez se deben a una falta real de esta hormona: “Muchos problemas de sueño infantil pueden mejorar primero con cambios de conducta y rutina”, precisó en conversación con Somos.
| El patrón de sueño | A qué hora se acuesta y se duerme, cuánto tarda en conciliar el sueño, cuántas veces se despierta y a qué hora se levanta. Si hace siestas, cuánto duran. |
| Hábitos y entorno | Horarios irregulares, siestas tardías, uso de pantallas antes de dormir, mucha estimulación durante la noche o una rutina que dependa de la presencia constante de los padres. |
| Respiración durante el sueño | Ronquidos habituales o dormir con la boca abierta pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño. En estos casos se necesita una evaluación específica: la melatonina no soluciona el problema. |
| Dolor o problemas médicos | Eczema, asma, reflujo u otros síntomas pueden interrumpir el sueño. También conviene revisar los medicamentos que toma el niño, ya que algunos pueden interferir con el descanso. |
| Aspectos emocionales y del neurodesarrollo | Ansiedad, estrés, dificultades conductuales, TDAH o autismo pueden modificar significativamente el patrón de sueño y la estrategia de tratamiento. |
Los horarios irregulares, las pantallas o la falta de un período de transición antes de dormir suelen ser los verdaderos culpables. Por eso, para Robinson la melatonina nunca debería ser la primera respuesta ni usarse como una solución rápida cada vez que un niño no logra dormirse.
En este sentido, la pediatra Irismar del Moral, de Sanitas Consultorios Médicos, enfatizó que lo primordial es averiguar la causa de fondo. Antes de considerar el suplemento, es vital evaluar el patrón de sueño, los hábitos y el entorno, además de vigilar el dolor, la ansiedad, el estrés o ciertas condiciones del neurodesarrollo.
Igualmente, es necesario descartar problemas médicos o respiratorios. “Roncar o dormir con la boca abierta pueden ser signos de apnea obstructiva del sueño que requiere una evaluación específica y no se resuelve administrando melatonina”.
Entonces, ¿cuándo está realmente indicada? Del Moral explicó que solo debe prescribirse cuando las medidas conductuales resultan insuficientes, hay un problema claramente identificado y los beneficios superan los riesgos. Esto aplica en trastornos del ritmo circadiano o del neurodesarrollo. De hecho, una revisión de la Academia Americana de Pediatría (AAP) respaldó que la melatonina ha mostrado beneficios en niños con autismo o con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), aunque aún faltan estudios sólidos para otras condiciones.

¿Es segura la melatonina para tu hijo?
Ante el debate sobre la seguridad de este suplemento, el doctor Carlos Lastarria, médico pediatra de Clínica Internacional, es bastante claro al respecto: a corto plazo la melatonina en niños suele ser bien tolerada si se usa en las dosis adecuadas. Sin embargo, advirtió que “cuando hablamos de un uso prolongado, la realidad es que tenemos menos información que en adultos y todavía existen preguntas sobre sus efectos a largo plazo”.
No obstante, en un primer momento pueden aparecer síntomas leves como somnolencia al día siguiente, irritabilidad, dolor de cabeza, mareos o sueños vívidos. Si el menor presenta una reacción alérgica, alteraciones marcadas de conducta o cualquier manifestación que preocupe a los padres, se debe suspender la administración y buscar atención médica.
En general, siempre que esté prescrita por un médico especialista es relativamente segura, pues tampoco es un suplemento que genere dependencia. Como bien apuntó el endocrinólogo Fernando Quinto, de SANNA San Borja, la melatonina no es un fármaco que actúe sobre receptores cerebrales que generen adicción, por lo que es segura de retirar en cualquier momento.
Su uso debe plantearse con un objetivo claro y por un tiempo limitado—como uno o dos meses para reajustar conductas, o incluso menos según el criterio médico—. Por eso, como recalcó la doctora Robinson, renovar el suplemento de forma indefinida sin reevaluar el sueño del niño nunca es la respuesta.

El peligro oculto de la melatonina
Más allá de los efectos en el cuerpo, existe un vacío legal que muchos países pasan por alto. Según la doctora Irismar del Moral, la melatonina se comercializa como un suplemento dietético en gran parte del mundo—como en Estados Unidos—, lo que significa que no pasa por los mismos controles estrictos de pureza y evaluación que un medicamento. Por eso, asumir que por ser “natural” y de venta libre es totalmente inocuo es un error.
De hecho, como advirtió Gina Robinson, los estudios demuestran que muchos suplementos de melatonina no contienen exactamente lo que marca la etiqueta. La cantidad real puede ser menor o, en muchos casos, considerablemente mayor al indicado. Incluso, se señala que algunos productos pueden presentar concentraciones entre el 80% y 400% de la dosis anunciada.
“No basta con leer “1 mg” o “3 mg” en el envase. Es clave revistar siempre el fabricante, la concentración por dosis, si cuenta con estándares de calidad como USP y los ingredientes secundarios”, subrayó la pediatra de Cleveland Clinic.
El señuelo de las gomitas
Al tener forma y sabor de golosina, las gomitas dejan de verse como un tratamiento y empiezan a parecer un dulce. Para del Moral, esto eleva el riesgo de ingesta accidental.
Ante ello, es necesario tomar medidas estrictas, como guardarlas fuera del alcance de los niños, mantenerlas en su envase original, no llamarlas “dulces”, “gomitas” o “premios” delante de los menores, cerrar el envase inmediatamente después de cada uso, evitar comprar presentaciones que sean especialmente atractivas para los infantes y evitar dar este suplemento a menores de 2 años sin indicación médica.
Administración correcta
Si un especialista ha autorizado su uso, la precisión es vital. La doctora Robinson señaló que la dosis depende de la edad, la respuesta individual y la calidad del producto. Sin embargo, como referencia general se habla de entre 1 y 3 miligramos, pero nunca debe tomarse como una regla automática.

Además, el horario es fundamental, pues la melatonina no actúa como un sedante instantáneo, por lo que se recomienda administrarla aproximadamente entre una hora y media y dos horas antes del momento en que se busca que el niño esté dormido.
Si las rutinas fallan y el insomnio persiste, el doctor Carlos Lastarria es enfático en las señales de alerta que exigen dejar de improvisar en casa: ronquidos habituales, dificultad para respirar al dormir, despertares muy frecuentes, somnolencia diurna excesiva, cambios de conducta o alteraciones en el rendimiento escolar.
“La regla más importante, sobre todo, cuando se trata de niños, es no normalizar un problema de sueño persistente y buscar su causa”.
El sueño es un factor clave en su etapa de desarrollo. Y aunque podamos creer que recurrir a este suplemento puede solucionar el problema de fondo, la ciencia y los expertos coinciden en que la melatonina no es una golosina para dormir ni la solución mágica a las tensiones de la crianza moderna.
Al final, una guía médica profesional, rutinas más estables e incluso menos pantallas son el mejor remedio para asegurar que descansen, crezcan sanos y recuperen la tranquilidad que toda la familia necesita al caer la noche.
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